Por Jutta Blume, periodista alemana
Vallecito, Colón.
Aproximadamente 200 garífunas y personas solidarias se reunieron a partir del 26 de agosto en la comunidad garífuna en el departamento de Colón con el objetivo de reclamar las tierras tituladas a la comunidad en el año 1997. Desde entonces de los 1600 hectareas tituladas a seis empresas asociativas garífunas la mayoría de las tierras han sido usurpados por foráneos, entre ellos Miguel Facussé y Reynaldo Villalobo.
Un cerco alto y las patrullas ocasionales de hombres armados impiden el acceso de la comunidad garífuna a la playa, de cual Facussé se ha apoderado. Si o no se puede pasar a las cuencas de agua también depende de la voluntad de sus empleados, como cuentan los campamentistas. En el terreno actualmente accesible de Vallecito no se encuentran fuentes de agua suficientes. Así, sin agua y electricidad, en algunas pocas casas y debajo de carpas de plástico las condiciones de vida para los campamentistas son muy sencillos. No obstante las organizaciones convocantes – la Organización Fraternal Negra y Iseri Lidawamari (Nuevo Amanecer) han mostrado un esfuerzo muy grande para acomodar este gran número de personas.
A partir del 27 de agosto estaba prevista una remedición de tierras a través de los técnicos del Instituto Nacional Agrario (INA) que sería condición previa para el proceso de saneamiento dentro del titulo de dominio pleno de Vallecito otorgado a las empresas asociativas garífunas. El INA una vez que haga la remedición de la tierra y las observaciones respectivas acerca de que la tierra está siendo usurpada, debe actuar de oficio para devolver la tierra a su antiguo dueño“, demanda Tito Valentin Castro, miembro de Iseri Lidawamari.
Aunque llegó un técnico del INA y se empezaron las remediciones el martes 28, todavía hasta el viernes 31 de agosto, no se había podido continuar, porque los invasores se niegan a dar paso a los terrenos usurpados y las autoridades hondureñas no han hecho nada para imponer la remedición previamente acordada entre el INA y la Organización Fraternal Negra (OFRANEH).
Para entrar a las tierras de Facussé y de Villalobo en Vallecito se estaba esperando a la Fiscalía, acompañada por policías y militares para garantizar la seguridad. Hasta el jueves los representantes de la Fiscalía, del INA y de la Secretaria de Seguridad se mantuvieron en Tocoa, prolongando cada día la decisión, si se trasladaban o no a Vallecito para la remedición prevista. El viernes 31 ya estaba claro que el INA no volverá a remedir por la falta de resguardo de parte de la fiscalía y los efectivos militares y policías.
„No nos quieren resguardar, pero sí el gobierno de Pepe Lobo, moviliza todo el ejército para resguardar la palma africana de Miguel Facusse“, comunica OFRANEH en una carta abierta a Cesar Ham, mandada el 29 de agosto.
Con el incumplimiento de los autoridades estatales, las tierras de los garífunas de Vallecito siguen en los manos de ajenos. Pero ya hay señales que el caso va a pasar a la Comisión Internacional de Derechos Humanos, indicó Alfredo López de OFRANEH.
Nada se ha hecho para garantizar la seguridad de los campamentistas en Vallecito que se encuentran en una situación muy vulnerable ante la presencia de hombres armados que obviamente intentan intimidar a los garífunas. Durante el día de lunes y miércoles camionetas con hombres uniformados y armados patrullaron alrededor del campamento.
En las noches se podían escuchar disparos, la noche del lunes 8 hombres armados con fusiles automáticos entraron al campamento de los garífunas. Tito Valentin Castro comentó la intimidación de esta manera: „Ellos saben que nos asiste el derecho. Pero la unica forma que tienen para que desistamos de exigir este derecho, es intimidar.“
A pesar de que OFRANEH requerió a las autoridades hondureñas para protejer a los campamentistas pacíficos de posibles actos de agresión por parte de paramilitares o narcotraficantes, la policía no ha mostrado ninguna presencia en el area de conflictivo.
Así el estado ni siquiera ha intentado de restablecer la justicia en esta zona del departamento de Colón. Al respecto OFRANEH declaró acerca esta situación: „Como es de conocimiento publico, el corredor Trujillo - Moskitia desde hace más de una década se encuentra en manos del crimen organizado, sin que ninguna de las administraciones gubernamentales hayan asumido el control de la zona, recayendo ésta en varios señores feudales y sus bandas de sicarios.“
La lucha para un asentamiento garífuna en Vallecito ya lleva 21 años, como cuenta Bernardo Guerrero de Iseri Lidawarami. „Nuestra meta aquí es de convertir esta zona en una nueva comunidad, que debe también tener todo lo necesario para poder desarrollarse materialmente y humanamente en el sentido que debe haber un centro educativo, producción agraria y que se rescate la dieta de los garífunas.“ Por eso ya se ha instalado una pequeña fabrica de aceite de coco en el terreno“.
La meta de establecer una comunidad garífuna también se opone a los planes del gobierno de convertir esa misma zona en una „ciudad modelo“. „No podemos aceptar estas ciudades modelos que vendrán a terminar de destruir nuestra cultura. Sí aspiramos a un modelo, pero que nosotros seamos los propios actores del desarrollo de esas comunidades“, dice Tito Valentin Castro.












