El pasado viernes 7 de septiembre falleció Mary Alexius de Ignace (96 años) fundadora de Las abuelas de Plaza de Mayo, filial de Mar de Plata y ex presidenta de la Federación Latinoamericana de Asociaciones de Familiares de Detenidos-Desaparecidos (FEDEFAM).
Mary Alexius Ignace era la madre de Bernardo Raimundo quien junto a su esposa Adriana Martínez, embarazada de cinco meses, fueron desaprecidos por la dictadura argentina en 1977.
El Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras (COFADEH) expresa sus condolencias a sus familiares, amigos y amigas y reconoce y brinda honor a la compañera Mary Alexis de Ignace por su incansable lucha en la defensa de los derechos humanos y en la búsqueda de verdad y justicia en Argentina.
A continuación el comunicado de las Abuelas de Plaza de Mayo:
Las Abuelas de Plaza de Mayo manifestamos nuestro más profundo dolor por la partida de una de nuestras compañeras, Mary Alexius de Ignace, una de las fundadoras de la filial de Mar del Plata. La Abuela Mary, como todos la conocíamos, inició este camino de lucha cuando en junio de 1977 la dictadura secuestró a su único hijo, Bernardo Raimundo, y su nuera Adriana Martínez, embarazada de cinco meses. Desde entonces buscó junto al resto de las Abuelas a su nieto, y los nietos de todas sus compañeras, apropiados por el terrorismo de Estado.
Mary Ignace siempre se caracterizó por su dulzura y simpatía; era graciosa y conectaba naturalmente con la gente joven, de la edad del nieto o nieta que buscaba. Siempre fue una compañera muy querida y respetada por el resto, ya que se caracterizaba por su solidaridad.
Durante muchos años fue Órgano Fiscalizador de Abuelas de Plaza de Mayo y presidenta de FEDEFAM, la Federación Latinoamericana de Asociaciones de Familiares de Detenidos-Desaparecidos. Mary recibió el premio “Persona Mayor Notable” que otorga el Congreso de la Nación a personas mayores de ochenta años. Falleció el viernes último a los 96 años, con la desgracia de partir sin haber podido recuperar y abrazar a su nieto. Para él deseaba: “Que sea honesto, que se parezca a su padre, que sea tan humano y tan solidario como él”.
Mary siempre reivindicó la militancia de los jóvenes que lucharon por un ideal: “Un ideal de un mundo mejor, más justo, libre y que aún no tenemos” decía. Mary se fue pero sus enseñanzas y compromiso perdurarán siempre entre nosotros.
La recordaremos con alegría por los momentos compartidos y renovamos el compromiso por la búsqueda de los 400 nietos que aún no recuperaron su identidad, por más Memoria, más Verdad y más Justicia.
Buenos Aires, 10 de septiembre de 2012.









