
“Camino por la calles de Honduras y por las calles del mundo, llevando conmigo el dolor, el sufrimiento de mi pueblo”. Quien así habla es Berta Oliva, defensora de derechos humanos desde hace más de 30 años, tiempo en el que ha reclamado de manera incansable la reparación de las víctimas, y la justicia. Comenzó en los años 80 cuando, en medio de un clima de brutal represión, su marido -el dirigente político Tomás Nativí- fue detenido y desaparecido. Entonces, junto a otras personas víctimas de la tortura, las desapariciones y los asesinatos, fundó el Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras (COFADEH).