LA LLORETA DE CERIMEDO

0
36

En Ucrania, los nazis desentierran las osamentas de líderes asesinos encumbrados en la segunda guerra mundial, para intentar levantar el espíritu destrozado de sus tropas sirvientas de la OTAN en su guerra proxi contra Rusia.

Últimamente importaron a Kiev los huesos de dos criminales nazis del Tercer Reich, Andriy Mélnyk y Yevhen Konovalets, glorificados ambos en ceremonias públicas grotescas para ofender la memoria de millones de víctimas de aquel supremacismo asesino.

En el medio oriente, un anti-humano lleno de odio desde el ministerio de guerra de Israel construye un circo con cabinas de observación para asesinar prisioneros palestinos en la horca, y lo exhibe en sus redes sociales con evidente orgullo.

Este mismo Itamar Ben-Gvir ha propuesto, además, realizar asesinatos selectivos en la Franja de Gaza para eliminar «entre 30 y 40 personas cada noche», afirmando que «no merecen vivir».

En Estados Unidos, un blanco supremacista constituido en rey de la guerra anuncia todos los días bombas para éste, misiles para aquél, sanciones para Cuba, piratería para Venezuela, terrorismo económico para el golfo pérsico, y un salón de baile para la Casa Blanca.

En Roatán, Honduras, «Delta Teams», una banda que integra socios y admiradores del pedófilo Jefrey Epstein, funcionarios del Estado de Honduras y una serie de contactos criminales internacionales, hace la trata de personas, la explotación sexual de niñas, el tráfico de drogas y la comercialización de armas, y el asesinato de testigos protegidos de la fiscalía general. Y construye el silencio de la familia Peña.

En Santa Cruz de la Sierra, en Bolivia, un argentino mutilador de sueños, un granjero de robots de esos que ensucian la conversación pública, mercenario del odio, profesor de fraudes, ha caído en manos de la justicia penal por planificar, ejecutar y fracasar en el asesinato de su novia boliviana Nadia Beller, que lo ha quemado de cabo a rabo.

Fernando Cerimedo, propagandista de Milei, administrador de una de las cuentas sociales de Trump, asesor personal del presidente Rodrigo en La Paz y director con David Matamoros y María Antonieta Mejía del fraude de 2025 en Honduras, es un agente de la CIA, un operador del MAGA, un peligroso delincuente retratado por Beller desde un hospital donde sobrevive. Y ahora llora, el cobarde.

La Humanidad está frente a ese tipo de gente. Poderes fachos, siniestros que se asocian con el diablo y sus iglesias, con militares y sus armadas, con periodistas y sus medios, para construir súbditos a base de emociones controladas, fantasmas, mitos, miedos y prejuicios.

Pero la Humanidad no está pasiva. Se está moviendo. Este fin de semana en Uruguay ha terminado el Congreso Panamericano de movimientos progresistas, de fuerzas soberanistas, intelectuales de pensamiento libre y liderazgos gringos demócratas que plantan cara al trumpismo.

A toda acción se le antepone una reacción. Y eso es lo que vemos en Argentina un pueblo movilizado, en Bolivia un Evo reuniendo los escombros del MAS y en el propio Estados Unidos socialistas derrotando millones del lobby sionista a favor de republicanos, a dos meses de las elecciones intermedias.

Hay conciencia que cuando un imperio enfrenta un fardo de 40 billones de dólares de deuda, que equivale al 124% de su Producto Interno Bruto, con 3 mil millones de dólares diarios en intereses, sale al vecindario a tirar patadas, a robar, a piratear, para mantener su imagen bravucona de líder global. Y eso hacen el Pentágono, Marco Rubio, Trump y sus millonarios. Andan como piratas blancos a grandes zancadas por el mundo, aniquilando la imagen de un país afro, hispano y diverso. Un país de solo 250 años de existencia guerreando contra civilizaciones de 6 mil años de existencia.

En Honduras también ha comenzado a despertarse la conciencia que estaba drogada en amplios sectores que sufren espantados, avergonzados, esta destrucción vertiginosa de la República por una banda de inútiles impuesta por Trump el 27 de enero pasado, incluyendo al indultado de Pandora.

En unos sectores, ingenuos de nacimiento, en otros de conciencia variable, de izquierdas pro embajada, liberales despistados, nacionalistas obedientes, libres en la nube, iglesias dependientes del don, podemos decir que ahí la conciencia estaba dopada. Pero no hablamos de todos los sectores en estado somnífero tras la desgracia de noviembre de 2025.  

La Organización Fraternal Negra de Honduras ha trazado esta semana tres caminos a la resistencia ancestral enfrente de la Corte Suprema de Justicia. A la resistencia ancestral, pero también a las resistencias sociales recientes y a las resistencias políticas presentes.

El primer camino es la exigencia directa del cumplimiento de tres sentencias condenatorias de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, porque reconocen su identidad de pueblo indígena nacional, sus derechos ancestrales sobre el territorio en disputa y el acceso a la compensación por los daños directos recibidos de capitalistas insaciables, de piratas extranjeros y nacionales.

La OFRANEH ha leído correctamente, junto al COPINH y otros liderazgos autóctonos, que la aplicación de la ley agroindustrial impuesta por los prósperos del cohep y los amigos del prisionero de Nueva York, es una ley subversiva que modifica las relaciones históricas en la tierra y en los territorios. Y unir esa comprensión es el segundo camino, la clave para bloquear la agenda draconiana del fascismo internacional.

Miriam Miranda, el liderazgo matriarcal del pueblo negro hondureño, ha señalado ayer un tercer camino de resistencia jurídica y política al racismo, una de las expresiones del fascismo que pretenden imponer sobre la cultura hondureña.

No tolerar las expresiones racistas del periodista Ulíses Aguirre a través de una corporación de televisión acostumbrada a la promoción de Indura, Prospera, Margaritaville, Atlántida y FICOHSA, entre otras firmas, ese es un mensaje que marca.

Detrás del discurso del periodista Aguirre, de origen lenca, nacido en la aldea El Taragual, en La Iguala, Lempira, en el seno de una familia nacionalista leal a Juan Orlando Hernández, se esconde un discurso que viene de más arriba.

Es el discurso de la segregación social y racial para tomar posesión del territorio que predicó el COHEP a través de Alin Flores en 2015, para justificar el crimen de Berta Cáceres; fue antes el mismo discurso de Miguel Facussé cuando sobrevolaba el litoral hacia Farallones y fue el mismo discurso de Rafael Pineda Ponce en el Congreso Nacional contra la «población negra haragana», para romper los artículos constitucionales pétreos y vender costas y fronteras al mejor postor.

Ulises repite un pensamiento racista que está más arriba de su cabeza, y en la actualidad es Próspera, su reo indultado y los que pagaron en Washington su fuga a Honduras, quienes empujan el relato que sirve al desplazamiento total del grandioso pueblo garífuna del litoral, porque estorba a las navieras, a los cruceros, los campos de golf, a los burdeles y a las rutas del tráfico.

Pero la OFRANEH no está sola en este cometido de sumar al esfuerzo nacional, de aglutinar fuerzas de resistencia social, política y cultural en su campamento capitalino. La Unidad Popular Hondureña ha comenzado igualmente, con identidades sociales diversas, a buscar respuestas con acciones que detengan esta destrucción de Honduras en las narices de todos.

Es un gran propósito que acompañamos. Los pueblos debemos resistir y triunfar. No somos esclavos de nadie. ¡Actuemos en coherencia, ahora y mañana!

Buenas noches