Berta Oliva honra a las madres buscadoras en el 43 aniversario del COFADEH

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Tegucigalpa.– En el marco del 43 aniversario del Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras (COFADEH), la organización rindió homenaje a las madres que, durante los años ochenta, enfrentaron con valentía la represión impuesta por la doctrina de seguridad nacional y emprendieron la búsqueda incansable de sus hijos detenidos desaparecidos.

Durante una de sus participaciones enmarcadas en el 43 aniversario, la coordinadora general del COFADEH, Berta Oliva, recordó los primeros años de la lucha, marcados por el dolor, la incertidumbre y la fuerza de las mujeres que levantaron la voz cuando nadie más lo hacía.

“Quiero hablarles de los primeros diez años. En ese tiempo ni siquiera podía hablar de impunidad. Era joven, y me acompañaban madres que, tanto ayer como hoy, merecen que dediquemos esta lucha no solo a nuestros detenidos desaparecidos, sino también a ellas, a las que ya no están con nosotras”, expresó.

Oliva destacó que aquellas madres no solo les brindaron apoyo y alimento, sino que también veían en las jóvenes acompañantes el reflejo del destino que pudieron tener sus propios hijos e hijas.

“Era hermoso, era duro, pero tenía un mandato de Tomás Nativi. Sus últimas palabras fueron: sé fuerte, amor mío; tal vez te dejan viva para que puedas luchar por nosotros. Cómo no recordar la ternura de doña Fidelina Borjas, que siempre decía: vamos a buscar a todos, cuando salíamos a los cementerios clandestinos”, rememoró.

También evocó a doña Liduvina, quien cargaba con el dolor de no saber dónde estaba su hijo Enrique, y que años después sufrió el asesinato de su otro hijo, Marco Tulio Hernández, en 1991. “Ella siempre me decía: Berta, no soporto más no saber”, añadió.

Recordó asimismo a doña Bertilia, una madre fatigada por la búsqueda de su hijo, Germen Pérez. “Los primeros años fueron de dolor, pero también de convicción. Esta mujer que les habla sabía que tenía que buscar a Tomás, buscar a Fidel, y no detenerse”.

Oliva subrayó que, desde el inicio, la ruta del COFADEH estuvo clara: no permitir que las víctimas fueran mercantilizadas ni condenadas al olvido, como pretendía la tiranía de la época. Crear el Comité —explicó— fue una decisión colectiva de mujeres y también de hombres que acompañaron esta lucha.

Al cerrar su intervención, reiteró que la conciencia es el mejor juez y que el COFADEH continúa su camino con la frente en alto. “Podemos caminar erguidas, aunque quieran derribarnos”.