Un puñado de personas a quienes les hierve la sangre de dignidad se encontraron el viernes en la Casa Común de la Resistencia Nacional, el Stibys, para reescribir el boletín de la defensa nacional de Froylán Turcios
El denominador común de este reencuentro de patriotas por supuesto no fue el número de tamales consumidos ni los reproches de año viejo, porque la gente no es maje. Entiende bien lo que viene.
El tiempo por llegar no solamente es pésimo para la pobrería, la clase trabajadora y la gente luchadora, lo es para la Patria toda.
El boletín de la defensa nacional, de Frylán Turcios, es el tañer de las campanas ante la injerencia vulgar del imperio, que viene a ocupar otra vez nuestro territorio para agredir a nuestros vecinos del Caribe y del Sur. Esa es la más grande amenaza hacia afuera y hacia adentro.
Ya lo sabemos. Esta generación en cabina viene justo de la ocupación gringa de 1954 y de 1980 para atacar desde aquí a Guatemala, a Cuba, Nicaragua, El Salvador y a nuestra propia generación de patriotas desaparecidos por hacer resistencia a aquella tragedia.
La caballada del 30 de noviembre lleva ese rumbo, preparar el terreno. Ya empezó a producir consecuencias funestas antes de cualquier tregua navideña. La liberación de la bestia repudiada en Estados Unidos aumentó las masacres del crimen organizado en varios departamentos de Honduras, empezando en Cortés y Yoro.
El primer mensaje de Trump a la criminalidad organizada es que vuelve al Estado la M13 y el cartel de Occidente, y por eso hay una nueva disputa territorial con sangre tras la imposición de Asfura.
Si esta violencia entre las bandas de narcos, los grupos empresariales relacionados y las maras, deriva hacia los niveles de liderazgos sociales y políticos locales y regionales, con venganza post electoral, aquí se desata la tempestad. Y esto es una urgencia a considerar.
De hecho, la imposición de ese monigote navideño por dos conserjes electorales corruptas y un suplente de ocasión, sin respetar la ley electoral y la Constitución, fue un acto violento, delincuencial y corrupto, propio del crimen organizado. Y todo está preparado para hacer lo mismo con diputaciones y alcaldías antes del próximo miércoles.
Para los partidos políticos opositores al modelo zede, narco, mara, maga y extractivista insaciable, este es un tiempo de cuestionamiento profundo. ¿Seguir lanzando al mar 4 mil millones de lempiras cada 4 años en una elección que Washington decide como en tiempos de Zemurray? Qué sentido tiene?
Para las organizaciones populares de base, la gente impulsora de causas colectivas en lo social, político, ambiental y económico alternativo, los cuestionamientos no son menores. Lo que más interroga en el escenario actual es la vida, la integridad personal, la libertad y la supervivencia con dignidad, sin ceder la Madre Tierra, ni la Patria potestad del territorio.
El golpe electoral en Honduras contra los social demócratas, liberales reformistas, social cristianos y socialistas de izquierda, es un golpe bien interpretado ayer en el Stibys. Se trata de una estrategia de sobrevivencia del imperio necesitado de producción y transporte de drogas a su mercado consumidor. Tiene apetito de cocaína, fentanilo, territorio, minerales y tierras raras, petróleo, y reconocimiento. Es un régimen corrupto, pedófilo, sin moral, que busca sin embargo el aplauso y el agradecimiento de las víctimas.
En la rueda de prensa de los primeros liderazgos sociales en congregarse a la causa profunda de la dignidad nacional se concluyó ayer que también el pueblo tiene lo suyo, pero en este momento de confusión, dolor y cólera, necesita pensar y articular con serenidad la respuesta a nivel local, regional y nacional. El golpe es fuerte y los medios, descomunales. Lo ocurrido es una mierda.
Los acontecimientos a nivel de política electoral son vertiginosos, negociaciones detrás de las cortinas, reparto de cuotas y reacomodos dirigidos por la embajada gringa, que dirige además el tenebroso paseo zoom de las corruptas conserjes y las nuevas piezas militares.
La reacción popular es menos vertiginosa que eso, pero es obligatoria de cualquier modo porque aquí estaremos siempre. Este domingo en el COPEM continúa la reflexión-acción colectiva, y el 17 de enero primera asamblea nacional de la resistencia en esta capital. De este análisis debe surgir la acción, sin menospreciar las debilidades y amenazas.
La defensa del primer ejercicio de gobierno de la resistencia electoral, marcada por un extraordinario gobierno de Xiomara Castro y el alcalde de Tegucigalpa, no debe poner al lado los horribles errores cometidos por el partido en la conformación del mando y la distribución interna de sus fuerzas diversas. Ese balance es obligatorio frente a los 130 años de desgobiernos de la oligarquía bipartidista.
Es tiempo de actuar. Los sermones paralizantes de curas y pastores antiMel deben dar paso a la amplitud de pensamiento, a la diáfana claridad de la conciencia atacada por prejuicios, pesimismos, dolores y frustraciones. El país necesita luces que lo guíen desde abajo, donde se calienta la olla.
Ningún experimento de guerra cognitiva como el impuesto por la CIA al gobierno de Libre y su propuesta política es suficiente para matar la esencia digna de un pueblo con tradición de luchas. Nuestro filósofo popular, Carlos H Reyes, que ya mueve lentos sus 80 años, nos recuerda que la clave es NUNCA separar lo social de lo político, orientar, organizar y movilizar a los pueblos que siempre triunfarán cuando luchen.
En esa convicción, nos vemos mañana en el COPEM aquí en Tegucigalpa y ya les informaremos la próxima jornada antes del 17. Buenas noches.


























