Hoy se cumplen cuatro años del asesinato de Pablo Isabel Hernández, defensor de derechos humanos, comunicador comunitario y líder indígena lenca.
Cuatro años desde que le arrebataron la vida cuando solo iba a cumplir un acto sencillo y profundo: caminar hacia la iglesia en su comunidad de Tierra Colorada, Lempira.
Pablo no portaba armas, portaba palabra. Desde la Radio Comunitaria Tenán 94.1 FM alzó la voz por su pueblo, por la tierra, por la dignidad y por los derechos que a muchos les incomodan. Su micrófono fue trinchera, su compromiso fue servicio y su lucha fue amor por su gente.
El Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras (COFADEH), junto a organizaciones nacionales e internacionales, ha acompañado la memoria de Pablo y la exigencia de justicia, denunciando que este crimen forma parte del patrón de violencia contra defensores y comunicadores comunitarios en Honduras, y recordando al Estado su obligación de investigar a fondo, sancionar a todos los responsables y garantizar que estos hechos no se repitan.
Hoy duele recordar que defender la vida, la justicia y los derechos humanos en Honduras sigue costando la vida. Duele más saber que, a cuatro años, la justicia sigue incompleta, que aún faltan verdades, responsables y garantías reales de protección para quienes continúan defendiendo derechos.
Pero Pablo no murió del todo. Vive en la memoria de su pueblo, en cada lucha comunitaria, en cada voz que se niega a callar, en cada defensor y defensora que sigue adelante pese al miedo.


























