EL NUEVO ESCENARIO POLÍTICO

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La operación secreta del partido nacional para imponer a Nasralla el falso «técnico neutro” en lugar de Asfura no es una traición entre azules y colorados, es la última jugada de la oligarquía en coordinación con la embajada de Estados Unidos para salvar a uno de sus dos partidos para delinquir.

Una serie de hechos suscitados en los organismos electorales y en las sombras de la noche, en el Ministerio Público y en el poder judicial; igualmente, en las fuerzas armadas y en el G-16, se han configurado finalmente en un escenario que tiene potencial, a un mes de las elecciones.

Es el nuevo escenario político en el que chocan las familias enriquecidas por el crimen organizado, sus protectores internacionales, y el pueblo hondureño víctima del empobrecimiento y la violencia que generan esos canallas.

A esta hora, los principales indicadores del escenario en el que estamos, configuran una conspiración similar o peor a la de 2009. Los actores son prácticamente los mismos. Un grupo de militares activos en complicidad con chafas deshonrados y prófugos, una consejera corrupta y desalmada al servicio de liberales y cachurecos, y una embajada golpista que está fichada por tres costados diferentes.

El país llegó a un momento en el cual le toca decidir si el Estado se defiende de la conspiración electoral, con lo que tiene: la Constitución, la fiscalía y los tribunales, el Congreso y la fuerza militar-policial. O, por el contrario, cede otra vez a los grupos criminales y al movimiento fascista internacional, como en 2009, 2013 y 2017.

El proyecto es atrevido, es desbalancear la correlación actual del poder tomando por asalto el ejecutivo y el Congreso, usando la formalidad del voto en las urnas para envenenar la voluntad popular y someterla al mandato de los violentos otra vez, para regresar al modelo narco. Cocaína, fentanilo, lavado, caravanas de indocumentados, armas de guerra, pedofilia y desgorre desde el Estado.

En ese propósito estaría clandestinamente alineada la estructura formal del departamento de Estado gringo que dirige Marco Rubio y abiertamente está implicada un ala de los republicanos en el Congreso, donde creen llegado el momento de retomar Latinoamérica por sus pistolas, como si fuéramos su pertenencia.

Las horribles confesiones de las personas instrumentalizadas para el golpe electoral del 30 han horrorizado el país, porque están dentro del Estado, en las instituciones delegadas constitucionalmente para crear confianza de elegir y ser electos en libertad y democracia. Las de Cossette, y las del chafa que la llama Kossitto, son confesiones para producir sangre. Son estrategias para ganar dinero sobre los cadáveres, abominables negocios de seres del demonio.

Esta felonía implicaría el control del transporte de materiales por pandilleros uniformados, el retraso deliberado en la transmisión de los datos, la declaratoria inducida de resultados falsos para generar el caos y la implantación de un gobierno provisional con civiles y militares, es decir, un golpe descarado que no queremos presenciar como si fuera un partido de fútbol. O un evento en vivo por redes sociales.

El partido Libre ha leído con precisión esta coyuntura. Exige de inmediato, con la fuerza que exigió la expulsión de JOH, ¡Fuera Cossette! Porque ella representa el cuerpo de la serpiente. Representa a los conspiradores visibles e invisibles. Y ya fue recusada desde anoche en el órgano electoral donde insiste presentarse con un cinismo insultante para la Nación, negando sinvergüenza la verdad como lo hicieron los 142 delincuentes del partido nacional y liberal con procesos y sentencias en Estados Unidos.

Libre, además, se ha convocado a nivel nacional para ocupar Tegucigalpa sin fecha de regreso a partir del domingo de la próxima semana. Porque si el pueblo en cada rincón de Honduras se pregunta con razón si el Estado es capaz de detener a los delincuentes, juzgarlos ante jueces y sancionarlos, entonces hay que hacer la parte que corresponde a la Nación organizada.

Carlos H siempre nos repite que los pueblos existirán y siempre vencerán, a pesar de las represiones y de los genocidios; por eso, a falta de una declaración oficial del personal de la CIA, la DEA o la oficina de asuntos políticos de Estados Unidos en Tegucigalpa, esa delegación implicada será una estación obligada durante la romería hacia la capital desde el 9 de noviembre. No se quiere otra Lisa ni otra Fulton anunciando o avalando resultados pirujos.

Un golpe electoral al cierre de un gobierno de transición social y política de la dictadura del Chapo y los Hernández no sería poca cosa, sería un desastre para todo mundo. Un retroceso sin precedentes a las oscuridades profundas, por mucha palanca del MAGA o de los nuevos carteles criminales. Imagine usted un día, siquiera un día, un semejante estúpido de manos sucias como presidente. Imagine usted una casa dignificada y limpia bajo administración de los cerdos. Ni Orson Wells lo habría imaginado en La Granja.

Bueno, la organización que emite este programa – el cofadeh — tuvo que recoger cadáveres, escuchar testimonios de persecuciones y torturas después de los golpes electorales de 2013 y 2017, pero también ha visto desde entonces la maduración de la conciencia crítica de un pueblo que está capaz de derribar cualquier embuste si tratan otra vez de humillarlo. Por eso está bien atenta en el nuevo escenario.

Hagamos, entonces, que la operación secreta del partido nacional para imponer a Nasralla en vez de Asfura sea una traición entre azules y colorados, una operación fallida de la CIA y sus grupos económicos locales, pero sobre todo hagamos que los delincuentes y las violadoras de derechos paguen su cuenta. Buenas noches