En Choluteca, Cofadeh recuerda la deuda histórica con los detenidos desaparecidos

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Choluteca. – Durante su visita a la ciudad de Choluteca, la coordinadora general del Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras (Cofadeh), Berta Oliva, reiteró que los detenidos desaparecidos no deben ser olvidados y subrayó que las desapariciones forzadas continúan siendo una herida abierta en el país.

En declaraciones a medios locales, Oliva destacó la labor de la Red de Defensores y Defensoras de Derechos Humanos del Sur (Redehsur), una articulación de personas defensoras de derechos humanos en varios municipios de la zona sur, que documentan, monitorean y denuncian casos de violaciones a los derechos fundamentales.

“La cifra de víctimas es alarmante, y a 44 años de que iniciaran estas prácticas, el delito de desaparición forzada sigue cometiéndose. Lo más grave es que no existen respuestas ni responsabilidades por parte del Estado”, señaló.

La defensora recordó que, si bien en los años 80 las desapariciones fueron impulsadas por razones políticas y con apoyo del Estado y agencias extranjeras, en la actualidad persisten desapariciones en contextos distintos, como la migración forzada.

Muchas personas desaparecen en el trayecto hacia Estados Unidos, víctimas de enfermedades, accidentes o crímenes, lo que genera un sufrimiento adicional en las familias que buscan a sus seres queridos.

Oliva recordó casos emblemáticos como el de Saúl Godínez Cruz, desaparecido en Choluteca, por cuyo crimen el Estado de Honduras fue condenado por la Corte Interamericana de Derechos Humanos, y el de Hernán Guevara, sobreviviente de torturas que reconoció a sus victimarios. Estos hechos, dijo, forman parte de una memoria que no puede borrarse.

“El Estado hondureño no ha construido una política clara frente a las violaciones de derechos humanos. La falta de investigación y de sanciones ha permitido la impunidad, pero esta situación debe cambiar. Es necesario implementar una estrategia real para enfrentar las desapariciones”, enfatizó.

Finalmente, subrayó que la memoria histórica es indispensable para avanzar hacia un futuro distinto.

“En Choluteca, muchas de las víctimas eran personas que soñaban con un país más justo. Recordarlas es una forma de continuar esa lucha y evitar que la impunidad se repita”.