Hay actores sociales y políticos que se hacen los bobos al momento de analizar la coyuntura política-electoral del momento. Exigen elecciones evitando nombrar el problema, se aferran a la mayoría y se burlan del consenso, y son cobardes ocultando a los responsables.
Unos de esos analistas de X o de tv están ciegos todavía por su antimelismo que no les permite mirar lejos, y otros, taimados políticos de pacotilla, es su sentido de cálculo que no les permite decir las cosas como son.
La estructura de Juan Orlando Hernández dirige desde la cárcel las elecciones de 2025 a través de dos mujeres, y cinco bancos privados son dueños del partido liberal y nacional en el Congreso Nacional, obstruyendo la libertad de expresión, las leyes de justicia fiscal, la memoria histórica y la transformación nacional.
Estamos en un momento en el cual los fiscales federales que contestaron el 30 de junio la apelación del narco Juan Orlando Hernández revelan todos los detalles del TREP 2013 y 2017, que rechaza absolutamente el partido Libre en 2025 a través del consejero Marlon Ochoa. En eso no hay mayoría ni consenso que valgan. Es simplemente no, ya venimos de allá.
En 2013 y 2017 fueron la M13 y el cartel de narcos nacionalistas, encabezado por JOH y Chande Ardón, que infiltró por consenso las mesas receptoras, el sistema de transmisión de datos, la computadora central del Tribunal Electoral y el equipo humano que introdujo actas planchadas después de muchas horas de oscuridad.
En aquellos años recientes fue impuesto un narco y su estructura en la conducción del Estado; las elecciones fueron robadas, el golpe electoral consumado, un robo vulgar con violencia y la resistencia de los jóvenes contra ese crimen corrupto fue torturada y asesinada. El recuerdo está fresco en la memoria.
No fueron elecciones estilo Honduras, fueron elecciones estilo el narco y su miserable peón en el Tribunal de Elecciones, que hoy asesora al partido nacional y a su representante en el Consejo Nacional Electoral, Cossette López, jefa de Paola Hall.
Como lo ha expresado en las últimas horas el presidente del Congreso Nacional NO podemos permitir que el país retroceda al control del narcotráfico, el crimen organizado y las maras.
En la Ceiba, el jueves, la exministra de Defensa de Honduras, Rixi Moncada, abrió el texto de la Fiscalía de Estados Unidos contra JOH, expediente en apelación 24-1868(L), que contiene toda la miseria humana de una elite de 10 familias y 25 grupos relacionados dispuestos a enfrentar a 10 millones de hondureños.
Al terminar esta nota editorial vamos a ligar los detalles siniestros del manejo electoral de 2013 y 2017, que según la fiscalía de Estados Unidos dirigió el narco, la mara y los bancos, que hoy quieren repetir lo mismo este 30 de noviembre por mayoría de votos y no por consenso como ordena la ley.
En La Ceiba Rixi Moncada reveló que cinco bancos privados – Ficohsa, Banco Atlántida, BAC, Banco de Occidente y Banco del País –, son dueños de las bancadas del partido liberal y nacional, y además de jueces y magistrados.
De modo que todo junto, esa es la mafia que enfrenta el pueblo de Honduras este 30 de noviembre de 2025. Un cartel de narcos, una pandilla violenta y cinco bancos con mucho dinero acumulado en los últimos 15 años.
Esa amalgama de actores violentos quiere atenazar el Estado con fraude, con mercenarios, con medios desinformativos terroristas y con iglesias de pistores sinvergüenzas que lavaron dinero sucio de la dictadura golpista.
Las 10 familias desnacionalizadas insisten en asaltar el Estado porque se termina su largo período de Régimen Temporal de Importaciones, porque quieren conservar por 100 años más las exoneraciones y volver al control privado de la energía eléctrica, los hospitales y de todos los fideicomisos que el narco dictador les otorgó en 2014.
El presidente del Congreso Nacional a propósito ha publicado un llamado. “Hoy más que nunca, el pueblo debe unirse con firmeza. Defendamos el modelo electoral transparente de 2021, respaldado por todos los partidos, por la ciudadanía y por la comunidad internacional. ¡Honduras merece elecciones limpias, no facilidades ni más pactos criminales. ¡La voluntad del pueblo no se negocia ni se manipula! ¡Los fraudes electorales de los narcotraficantes del 2013 y 2017, NUNCA MÁS PARA HONDURAS!
En realidad, NO es claro como esta coyuntura va a recuperar la confianza, porque no se trata de un festival electoral donde vamos a cantar el himno a la alegría del Puma, sino más bien se trata de un pulso de poder entre dos partidos viejos unidos y un tercer partido de calle. Antes era fácil consenso entre dos, ahora hay un tercero en disputa con voz sobre la mesa.
Y al final, este no es un pulso entre partidos políticos; es un duelo entre 10 familias y 10 millones de personas; entre una estructura de crimen organizado y un pueblo en resistencia.
Sería bueno que la llamada comunidad internacional con sus voceros inocentes, voceros informados y voceros malandrines, entienda que este es el pulso de Honduras. Que no impresionan los llamaditos al diálogo y la conciliación religiosa. Que tampoco sirve meter a Cuba y Venezuela en este pulso. Porque en este pulso quien está metido es Estados Unidos, y es el crimen organizado. Y son cinco bancos. A ellos hay que llamar a sacar las manos y a dejarnos a los katrachos decidir, porque nosotros vamos a seguir aquí hasta el final de los tiempos.
Buena noche


























