La elección de este 30 de noviembre próximo será la más observada de la historia a nivel nacional e internacional. Un total de 43 organizaciones nacionales y 25 entidades internacionales han sido acreditadas por el Consejo Nacional Electoral.
A nivel de observadores internacionales casi todos tuvieron el consenso del pleno de consejeras, empezando por las embajadas colonizadoras de Gran Bretaña y Estados Unidos, y siguiendo por las cuestionadas misiones de la OEA y la Unión Europea.
Con todo derecho decimos cuestionadas, porque el papel de esas dos misiones en 2013 y 2017, particularmente, dejaron una huella amarga en la opinión pública hondureña.
En 2013, como bien lo dijo el ex diputado verde Leo Gabriel, la Misión Europea prefirió adherirse sumisa a la línea narrativa de Estados Unidos que empujaba al narco para dirigir el Estado en lugar de un frente de resistencia que venía de derrotar moral y políticamente su golpe de Estado de 2009.
En 2017 el turno fue de la misión de la OEA que documentó el fraude cometido por los cárteles de Sinaloa y de los Hernández, pero no tuvo honestidad para seguir adelante con su conclusión de repetir las elecciones, porque Estados Unidos de nuevo quiso una reelección ilegal del jefe del cartel que garantizaba el suministro de drogas a su mercado.
Por decir con valentía aquella verdad, el régimen reprimió a millares y asesinó a decenas de jóvenes que hoy constituyen parte de la lista del martirio electoral en Honduras. Por eso el Cofadeh decidió sumarse a la lista de observación electoral en 2025, porque entre otras realidades hay que observar a los observadores.
Previamente, en la lista de observadores internacionales ya hay unos que fueron objetados por su parcialidad, juicios sesgados y por representar ideas antidemocráticas, como es el caso de DISENSO, patrocinado por el rancio fascismo español, heredero del franquismo. Lamentablemente, el bipartidismo le dio entrada.
Otros solicitantes de observación, entre ellas la Federación Rusa, fueron descartadas por los votos de las consejeras Ana Paolla Hall y Cossette López, en representación del bipartidismo, quienes se unieron sin embargo para incorporar organizaciones sesgadas por los partidos oligárquicos locales, como la ASJ, el CNE y el COHEP.
En el nivel doméstico, hubo solicitantes de observación electoral que fueron rechazados porque no tienen personalidad jurídica, ni estatutos siquiera, y otros porque son fachada de organizaciones constituidas que pretenden monopolizar la observación.
Por ejemplo, la Red por la equidad y la democracia, que es un paraguas del Cohep, no pasó porque no tiene ni domicilio ni estatutos ni personalidad legal. Es un cachimbo de siglas que controlan los empresarios, movidas por la asj, en un encuadre discursivo antigubernamental.
Después de lo dicho anteriormente, la pregunta que debemos responder con sinceridad es ¿Por qué la elección del mes próximo será la más observada local y globalmente, y si ello garantiza o no la transparencia y legitimidad de los resultados?
Seguramente cada uno de ustedes se ha hecho esa misma pregunta y tendrá su propia respuesta. Por nuestro lado, entendemos que este fenómeno es positivo, pero debe ser explicado.
El golpismo, que asoció el modelo narco con la privatización de lo público, y la corrupción privada con el blanqueo de dinero ensangrentado, perdió el pulso político con el pueblo que rechaza ese modelo, porque es violento, porque extorsiona y empobrece, destruye ambientalmente el país, y obliga a la población a emigrar masivamente.
En 2025 Honduras se ha puesto en un dilema de atención universal. O regresa al modelo narco presionado por el mercado internacional de drogas imperiales, o continúa profundizando la reforma social y política para devolver justicia social al 80 por ciento de su población. Esa tensión entre los dos modelos es la que convoca esta masiva observación de la decisión electoral del pueblo de Honduras el 30.
Los grupos económicos locales, asociados a mafias internacionales asentadas en Dubai, Madrid, Miami y Roatán, están por el regreso al modelo corporativo sin importarles la fractura que provocarían en la sociedad hondureña poniendo a la cabeza de su proyecto a un desquiciado mental y emocional del chiquero local. La copia de Argentina, Ecuador y Perú.
Para agregar otro condimento a este molotov digamos que en el tuétano de la competencia por el poder político en 2025 hay un fenómeno que la élite patriarcal capitalista no está dispuesta a dejar pasar así fácilmente. La sucesión del Estado entre mujeres.
El patriarcado es un sistema cultural, político y económico, esencialmente violento. Se nutre del sometimiento y de la humillación. La ganancia del capital con explotación bruta de la mano de obra; la extracción del oro y la plata con dinamitazos en las entrañas de las montañas; la energía fósil fracturando rocas del subsuelo marino a alta presión; y las relaciones entre Estados y personas con violencia de género, con armas para la hegemonía de la masculinidad imperial.
El hecho que Xiomara y Rixi sean en el momento actual dos mujeres empoderadas políticamente por la sociedad hondureña significa para la élite patriarcal local un perturbador desafío político. La etnia migrante dominante de las 10 familias privilegiadas y sus dos partidos antiguos tiene raíz antimujer. La mujer está atrás. Vedada, con velo o sin velo. Sometida y humillada por ser producto de las costillas de Adán.
Digamos sin racismo ni xenofobia alguna que este 30 de noviembre en Honduras se juega, en el fondo, el odio hacia las mujeres, que son entre las víctimas del empobrecimiento y las otras violencias, las primeras en la fila.
Reflexione usted, pero este 30 de noviembre observaremos a los empobrecidos votando por el payaso de su amo o decidiendo por una mujer que propone la continuidad de lo social muy a pesar del patriarca y del hegemón imperial.
Y para observar eso estamos nosotras en primera fila, observando a los acompañantes, a los observadores nacionales y a los observadores internacionales. Observemos a los observadores, y reportemos su contribución o su distorsión. Buenas noches.


























