Cuando la persona jurídica del Estado se ha creído superior a la Constitución y a la Declaración Universal de los Derechos Humanos, los liderazgos políticos y sociales de la población siempre han sufrido su brutalidad. Ocurrió en 1980 y volvió a ocurrir en 2009.
Agentes investidos de autoridad, esto aplica a un cabo de policía, un funcionario de aduanas, un empleado de migración, una jueza, un coronel del ejército, un ministro o un general de aviación, que se han creído en su tiempo representar la parte bruta del Estado y no sólo han abusado de su autoridad por inspiración propia sino por mandato del imperio guerrerista del norte de América. Fue ese, por ejemplo, el papel de la DNI y el batallón de la muerte 3-16 en complicidad con magistrados constructores de impunidad.
Recordamos lo anterior para decir que Carlos Humberto Reyes, ciudadano ejemplar, líder social, filósofo del pueblo, y Nora Miselem, mujer catracha de lucha, activista social, turca popular, internacionalista solidaria en los campos de refugiados en 1982, ambos sufrieron esa brutalidad del Estado en 1982 y en 2009.
El perfil de los hombres como Carlos, y el perfil de las mujeres como Nora, eran precisamente los que buscaba un Estado entreguista y un Estado golpista, en ambos casos fueron tocados sus cuerpos con violencia por el Estado policía que instaló la CIA y el Pentágono en 1980 contra Centroamérica insurrecta y en 2009 contra Latinoamérica socialista.
Un día esta Sociedad debía agradecerles en vida a ese hombre y a esa mujer, entre muchos como ellos. Y ese día fue ayer 29 de agosto, víspera del Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, y Día Nacional también aquí en Honduras.
En el Museo contra el Olvido, en Amarateca, junto a víctimas, familias, artistas, periodistas, profesores, estudiantes y personas defensoras de derechos humanos, el Comité de Familiares de Detenidos-Desaparecidos en Honduras hizo la obra.
Convocó a Nora, que estuvo en presencia virtual desde la clínica donde restablece su salud, y también convocó a Carlos, quien llegó en presencial para agradecer el homenaje.
El mensaje que el Cofadeh pasó a Nora destaca que es una mujer templada como el acero, porque regresó de la oscuridad de la cárcel clandestina, del umbral de la desaparición forzada y de la brutal tortura. Y que la vida le dio una nueva oportunidad para ser ejemplo de lucha total por la Mujer, la Verdad y la Memoria. Y que por eso el Cofadeh reconoce su huella imborrable y sus frutos eternos”.
Para recibir en sus manos estuvieron presentes su hijo Allan y su hija Gloria, quienes llevan en su piel el ejemplo de una guerrera desaparecida temporal precisamente en ese Museo contra el Olvido, cuando fue la “Casa del Terror” administrada por el batallón de la muerte 3-16.
Nacida en 1954, con 71 años de edad, Nora Miselem es trabajadora social, activista, sobreviviente de la Doctrina de Seguridad Nacional. Su encuentro con el Estado violento fue en 1982 por su trabajo humanitario en los campos de refugiados, cuando millares de personas de Guatemala y El Salvador huían hacia la frontera de Honduras a causa de la política exterior violenta de Estados Unidos. Después de su rescate del terror, sobrevivió 14 años en el exilio. Y volvió a Honduras acompañando la resistencia contra la violencia del golpismo. Y vive aún para contarlo.
En otro momento de la intensa ceremonia, vino el momento del hombre. El mensaje que el Cofadeh pasó a Carlos H es que él es también un ser templado como el acero, porque regresó vivo de la oscuridad del calabozo, del umbral de la desaparición forzada y de la brutal tortura. Y que la vida le dio una nueva oportunidad para ser ejemplo de lucha sindical por la justicia y hasta la muerte por la dignidad de la clase trabajadora. Y por eso el Cofadeh, no solamente el Stibys y sus amigos, celebra su tremenda altivez humana.
En sus palabras Carlos agradeció el gesto y dijo que personas como él han sobrevivido por la tenacidad de un comité de parientes en lucha, que no se acobardó ante los ataques e insistió en documentar, comunicar, denunciar y litigar hasta nuestros días. Si el Cofadeh no hubiera hecho eso, muchos de nosotros aquí presentes estaríamos muertos o seguiríamos desaparecidos, dijo Carlos. Por eso, agregó, todavía no entiendo por qué no somos nosotros precisamente quienes reconozcamos al Cofadeh.
Así es Carlos, sencillo, directo y humilde, no anda con papadas. Es líder del sindicalismo libre, de la contratación colectiva y un negociador completo al lado de la clase trabajadora frente a las transnacionales, pero ni lo dice ni lo parece. Simplemente lo hace.
Para llegar con vida hasta hoy, con 83 años de edad, sufrió la captura ilegal y la tortura durante el régimen liberal nacionalista de Rosuco en 1982, y en 2009 el golpismo gorilezco de los prófugos Romeo y Goriletti lo tumbaron a patadas y le reventaron un brazo a toletazos. Pero sobrevivió para contarlo. Sigue siendo el abuelo del Stibys, el símbolo del Bloque Popular, de la Coordinadora de resistencia, del Frente contra el Golpe y es co-fundador del partido Libre.
Esa mujer y este hombre, la turca popular y el bloquero que no tiene un pelo de cobarde, son los homenajeados del Día Nacional e Internacional de las víctimas de la Doctrina de Seguridad Nacional que impuso Reagan, Negroponte y el bipartidismo corrupto, para permitir que la DEA y la CIA traficaran drogas y armas para ocupar militarmente el país y agredir a los pueblos de Centroamérica desde nuestro territorio.
Como dijo la coordinadora del Cofadeh, Bertha Oliva, durante la ceremonia ayer: “Estas personas han expuesto sus vidas por sus ideales colectivos y este momento de reconocerlo en público estaba pendiente hace ratos, y aunque ellos nos quieren devolver a nosotras el homenaje, deben saber que en nuestros 43 años de existencia a cumplir en noviembre próximo, ustedes son nuestros ancestros, nuestros ejemplos de firmeza y dignidad, la inspiración para continuar hasta el final de los tiempos”.
Dicho así, buenas noches.


























