Aunque de cara a las urnas del domingo 30, la población en general no tiene el estrés de las cúpulas económicas y del crimen organizado, sabemos que existe la horrible tentación de cucar al toro con vara corta.
Es evidente el alineamiento discursivo de los audios de Cossette con los comunicados preocupados de la Unión Europea, las agencias de la ONU, la secretaría de la OEA, el Departamento de Estado y del escritorio del hemisferio occidental imperial.
Estos mismos parlantes internacionales del golpe político de 2009 y del golpe electoral de 2017 NO están preocupados por la conspiración contenida en los audios, están preocupados por las acciones de defensa judicial que el Estado ejecuta frente a las amenaza desde el CNE y el tribunal de justicia electoral.
Los actores externos al proceso electoral hondureño movieron tres fichas esta semana. Una de las fichas con lobistas del régimen criminal de Hernández reunidos por María Elvira Salazar en un subcomité del Congreso gringo en Washington. Objetivo, atacar el socialismo democrático, socavar las elecciones, criminalizar el rol de las fuerzas armadas, linchar el liderazgo político del ex presidente Zelaya, la fuerza social de la presidenta Xiomara y la contundencia de la candidata Rixi Moncada.
La segunda ficha movida hacia Washington con lobbying pagado por bancos hondureños y la mafia de Roatán fue un racimo de personajes hondureños derrotados por sí mismos. La abogada de los medios Vilma Morales, la abogada de los bancos Marybel Espinoza, la fiscal de la dictadura Sandra Ponce, el magistrado investigado por prevaricar Mario Urrutia y el candidato pinpon de Honduras, Salvador Nasralla Salum. Los demás asistentes, relleno de salón.
La tercera ficha que movió este concierto internacional de lobistas golpistas fue en la OEA donde han organizado para el martes próximo una sesión de Comité al que asistirán Urrutia y Barahona, que pretendían inscribir a la grencha al pivote bipartidista que procede de Lempira, vive en Tegucigalpa y se avecinó de urgencia en Olancho.
Estas tres movidas de auténticos lobistas del mal y malinches confesos sin Patria han sido interpretadas como acciones desesperadas de las élites criminales de Honduras que siguen el guión de un sector mafioso de la política imperial, para afectarnos a todas.
Con las experiencias vividas en 2009, 2013, 2017 y 2021, Honduras sabe bien que esas no son acciones desesperadas, sino acciones planificadas para manipular la opinión pública y usar el miedo como factor anti electoral. No quieren la continuidad del proyecto reformista de Libre, la democratización de la economía, la defensa de lo público y la reforma judicial, tres territorios del crimen organizado.
Por eso cuando la prensa internacional llama a esta disputa clima polarizado debe entenderse choque de modelos, el modelo de la criminalidad organizada contra el modelo del pueblo organizado.
En este escenario nos importa hacer referencia a las consecuencias humanas en caso de cumplimiento de las profecías de Cossette; es decir, el impacto inmediato en los derechos humanos civiles y políticos de una conspiración postelectoral.
El periodista Giorgio Trucci, de origen italiano, redactor para la Rel- Uita, entrevistó esta semana a la coordinadora del Cofadeh Bertha Oliva quien le dijo percibir “amenazas muy fuertes a la estabilidad del país, con agresividad y cinismo, de parte de aquellos que saquearon y entregaron territorios y bienes comunes, que vaciaron las arcas públicas y que masacraron al pueblo”.
O sea, Bertha está hablando de los grupos criminales que dieron el golpe de Estado de 2009, que golpearon la sala constitucional en 2012 para imponer las zedes y que rompieron la Constitución en 2017 para implantar en la presidencia al impostor Hernández, el socio del cártel de Sinaloa del Chapo Guzmán, ambos sentenciados por narcos en Estados Unidos.
Bertha adjuntó en la declaración al periodista Trucci que “desde esos espacios de corrupción organizada, enardecidos porque no se les permitió continuar con el abuso y el saqueo, se fomenta una campaña mediática de desinformación y alteración de la realidad para volver al pasado”. Eso significa pretender robar los resultados de las elecciones de este domingo 30 de noviembre y asaltar otra vez el Estado con la venia de la derecha fascista internacional.
La coordinadora del Cofadeh no tiene dudas. “De ganar (o de imponer) uno de los candidatos del bipartidismo, nos enfrentaríamos a un profundo retroceso en derechos humanos.
Los violentos –continuó– volverían a tener el control y se instalaría el cinismo como norma, el olvido como política y la memoria como estorbo”. Fin de la cita.
Entonces, frente a este riesgo, hay un plan ciudadano. Un plan de voto activo, de defensa electoral y de organización popular a nivel nacional. Honduras se prepara para impedir que ocho senadores estadounidenses y unas misiones de supuesta observación bendigan a un nuevo impostor, y se prepara igual para celebrar la continuidad de una visión postgolpe que empodera a la gente.
En ambos escenarios, seguimos en alerta. Buenas noches


























