No es el momento de culebreos. Es el instante de la solidaridad militante con el pueblo de Bolívar, Chávez y Maduro… de Martí, Fidel y Morazán. Es la hora.
El Estado terrorista vino primero por Honduras imponiendo un golpe criminal, luego disparó contra Venezuela y va por Cuba, apuntando contra todos. Andan a zancadas asaltando, buscando trofeos, petróleo, tierras raras y cipayos para el rey, el emperador del Mar a Lago.
Como organización de víctimas de la desaparición forzada y los asesinatos políticos de Estados Unidos, el Cofadeh ha expresado con su corazón todo el amor solidario a los pueblos convertidos en blancos políticos y militares de la banda fascista que amenaza a la Humanidad.
Blanco del fascismo es el pueblo colombiano, porque lleva más de 80 años rechazando con sangre el modelo narco; el pueblo brasileño, que es inmensa Amazonía rica; es blanco directo el pueblo de México, porque siendo del norte hegemónico insiste ser el Sur. Y Honduras es blanco por su dignidad y resistencia, y Nicaragua lo es por rebelde; pero es Cuba, sin duda, el gran propósito del movimiento Maga por su pueblo insumiso, revolucionario y socialista.
¡Que se alcen los pueblos de América Latina a imitación inmediata del gigante pueblo de Cuba, que está en las calles desde esta mañana exigiendo la liberación de Nicolás Maduro y su esposa Cilia; que se retiren las tropas militares gringas del caribe sur, ¡y que la armada del decadente imperio respete la zona de paz del gran territorio latino y del gran caribe!
Para Cuba y para todos este NO es el momento de las vacilaciones. El fascismo, expresión suprema del odio, la discriminación y el racismo supremacista, tiene irrigado de sangre el medio oriente, el Este de Europa y ahora ha sangrado a Venezuela. Nos ha tocado a todas, a todos.
Este año nuevo comienza así, como nadie en sano juicio lo había previsto. Comienza con la imposición de un espantapájaros en nuestro país como representante de la criminalidad organizada, y con este ataque militar a Venezuela para implantar un régimen títere de las corporaciones petroleras estadounidenses. Podría continuar así, si los pueblos de América Latina lo permiten.
En realidad, NO es el peor comienzo, porque la violencia armada de Estados Unidos ha provocado también la movilización de los pueblos del mundo. En los propios Estados Unidos inclusive.
Entonces, no es el momento del Consejo de Seguridad de la ONU, ni de la dócil OEA, mucho menos de China o Rusia para arriesgar sus intereses frente a Trump. Es el momento de los pueblos. A la espera solamente de su dignidad, de su resistencia y su tradición de lucha.
No es el momento de atolondrarse por la conmoción de estos dos zarpazos del imperio en Honduras y Venezuela, dos países hermanados por Bolívar y Morazán, pero sí es el momento de responder articuladamente. Desde la organización, la movilización y la comunicación política.
El uso de la M13 para imponer un presidente de mentiras en 2026, la liberación de un narco continental para burlarse de la lucha mundial contra las drogas, y el secuestro de un presidente legítimo para ultrajar el derecho internacional, es suficiente para comprender la mascarada de estos días intensos que estamos sufriendo.
No hay desde Washington ninguna lucha contra el narcotráfico ni contra los traficantes de drogas. De lo que se trata es la imposición de la hegemonía militar y económica de un imperio en apuros, obligado a refugiarse en su vecindario donde no es querido ni respetado ni temido, porque anda aquí como bandido criminal, como ladrón a mano armada, huyendo de sus fracasos allá lejos de su frontera.
Como en 1492 el imperio español buscaba para Inglaterra el tabaco, las patatas, el bacalao y el oro con un apetito voraz jamás visto como escribió el poeta Neruda, hoy aquí el imperio del rey Trump busca de modo similar el agua dulce, las tierras raras, el oro y el petróleo, para las fauces de corporaciones insaciables que dirigen la violencia planetaria.
Obligado a analizar y a reaccionar ante esta situación continental y mundial, el pueblo de Honduras consciente, liberado de cucarachas cerebrales, decidió esta tarde en el COPEMH iniciar el camino a congregarse, a solidarizarse con el pueblo de Venezuela y a reconocer nuevamente que aquí en Honduras la calle no es una opción, es la obligación.
Este pueblo olfatea los peligros, no ignora que está sometido a una guerra cognitiva continua atacando sus emociones y sus comportamientos individuales y colectivos, intentando someterlo a la mentira, al odio, a la indiferencia perniciosa, al racismo y a la negación del prójimo. Y frente a eso reacciona. Y está ocurriendo en casi toda la región, en todos los países del continente. Lo que pasa en Venezuela nos pasará a todos.
La buena noticia es que en la historia de la Humanidad hubo siempre imperios poderosos, temidos por sus propios pueblos y por aquellos colonizados a la fuerza, pero siempre esos imperios se derribaron por sus propios declives y por la resistencia y la lucha de sus víctimas, de las colonias, de los pueblos.
La invasión militar con víctimas civiles en tres estados y en la capital Caracas esta madrugada no pasará como un hecho noticioso del año nuevo. Tampoco el secuestro de Maduro y Cilia, su compañera de vida. Que nadie se distraiga del golpe electoral a Honduras para imponer un cambio de régimen hacia la criminalidad organizada. Que la suma de ese hecho en curso y este secuestro violento del líder político de Venezuela alerten los sentidos de todos los pueblos del mundo.
Estados Unidos ha roto con terrorismo la zona de paz que era Latinoamérica y el Caribe, un consenso de la CELAC firmado en La Habana en 2014; su nueva doctrina Monroe, abusiva y criminal, le está llevando a refugiarse con violencia en una zona rica de seres extraordinarios y de bienes naturales cuidados ancestralmente por los pueblos originarios, despreciados por el fascismo internacional. No nos da la gana de ser colonia gringa americana.
Así con estas malas fiestas de fin e inicio de año ha empezado América. Con el ZunZuneo anti remesas de la CIA a través de Tigo y Claro en Honduras, la operación pentecostal y carismática de las iglesias asociadas a la Sagrada Familia M13 para reinstalar nuevamente en el Estado la organización criminal más grande de Centroamérica. Y ha empezado con el secuestro de la pareja presidencial venezolana para empujar un cambio de régimen por la fuerza.
Toda la fuerza solidaria al pueblo bolivariano de Venezuela y de Cuba, la próxima parada del Trumpismo. Resistencia. Fuerza al pueblo nuestro, el hondureño, que se ha convocado para resistir la embestida continental perversa de una banda criminal internacional que viola la Constitución de Estados Unidos, todas las Constituciones del mundo, la Carta de Naciones Unidas, y que bota todas las caretas de un imperio falso y decadente. Pero que NO es invencible. En las calles está el poder. Buenas noches.


























