‘Es imposible olvidar’: testimonios de lucha resurgen en jornada por la memoria

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Tegucigalpa.– En un contexto marcado por la preocupación ante la cancelación de programas de memoria histórica, diversas voces se reunieron en un espacio de reflexión, denuncia y testimonio durante el documental conversatorio “La Memoria es Resistencia, no se deroga por Decreto”, realizado en Café Paradiso, en el centro histórico de la capital.

La actividad surge tras la emisión del Decreto Ejecutivo PCM-004-2026, impulsado por el gobierno de Nasry Asfura, que ha generado cuestionamientos por su impacto en las políticas de memoria en el país.

El evento fue promovido por Café Paradiso y el Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras (Cofadeh), en el marco del mes de la memoria y de la conmemoración del 24 de marzo, Día Nacional por el Derecho a la Verdad, la Memoria y la Justicia.

La jornada reunió a periodistas, escritores, víctimas, exfuncionarios y jóvenes interesados en la historia reciente de Honduras. Como panelistas participaron Annarella Vélez y Berta Oliva, quienes coincidieron en la importancia de preservar los espacios de memoria frente a intentos de borrado histórico.

El documental, producido por COFADEH y realizado por Luis Méndez, Axel Chávez y Shari Izaguirre, aborda la desaparición del Museo Nacional de la Memoria, ubicado en la antigua Casa Presidencial. En ese lugar se encontraba la sala “Búsqueda, Resistencia y Esperanza”, un espacio que albergaba los nombres, rostros y pertenencias de personas detenidas desaparecidas, y que se había convertido en un sitio clave para la educación y la memoria colectiva.

Testimonios que resisten al olvido

Al cierre del conversatorio dirigente campesino Rafael Alegría, compartió vivencias de la década de los años ochenta, marcada por la persecución y la represión.

Alegría relató cómo, en medio del contexto de riesgo, debían cambiar constantemente de lugar para resguardarse. Recordó el apoyo solidario de personas que, aun con miedo, ofrecían refugio y rutas de escape ante posibles operativos represivos.

“¿Cómo olvidar la década del 80, a nuestros mártires, a nuestros luchadores? Es imposible”, expresó, al tiempo que insistió en que la memoria histórica no puede ser borrada porque forma parte de la historia social y política del país.

El dirigente también hizo referencia a otros hitos históricos, como la huelga de 1954 y el golpe de Estado de 2009, subrayando que estos acontecimientos deben seguir siendo discutidos y analizados, especialmente por las nuevas generaciones.

En ese sentido, cuestionó la eliminación de contenidos históricos en el sistema educativo, advirtiendo sobre el riesgo de formar juventudes desconectadas de su pasado.

El periodismo frente al riesgo

Por su parte, el periodista Noé Leiva ofreció un testimonio sobre el papel del periodismo en la denuncia de violaciones a los derechos humanos durante los años ochenta.

Leiva narró cómo, a partir de una pista, investigó junto a otros colegas la existencia de un cementerio clandestino en la zona de la Montañita. La búsqueda, realizada con apoyo de autoridades locales, permitió identificar múltiples fosas.

El hallazgo fue posteriormente publicado, lo que derivó en la intervención judicial y la exhumación de restos humanos. Sin embargo, también provocó amenazas directas contra su vida.

“Me estaban amenazando de muerte… tuve que salir por un tiempo para resguardarme”, recordó, al tiempo que subrayó la importancia de documentar estos hechos para que no queden en el olvido.

Su relato evidenció los riesgos que enfrentaban los periodistas al investigar y denunciar, así como la relevancia de su trabajo en la reconstrucción de la verdad histórica.

La memoria sigue vigente

El conversatorio dejó en evidencia que la memoria histórica continúa siendo la piedra en el zapato de los perpetradores y violadores de derechos humanos en Honduras. Las intervenciones coincidieron en que recordar no es solo un ejercicio del pasado, sino una herramienta para comprender el presente y defender los derechos en el futuro.

En ese sentido, se reiteró que la memoria no puede ser anulada por decisiones administrativas o políticas, ya que pertenece a las víctimas, a sus familias y a la sociedad en su conjunto.

“La memoria es resistencia”, fue una de las ideas centrales que atravesó la jornada, reafirmando que, pese a los intentos de silenciamiento, las historias, testimonios y luchas continúan vigentes en la voz de quienes se niegan a olvidar.