Rodolfo Pastor Fasquelle advierte sobre crisis democrática, persecución política y captura del Estado en Honduras

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Tegucigalpa. – El historiador, escritor y analista Rodolfo Pastor Fasquelle profundizó sus valoraciones sobre la crisis política hondureña, retomando los señalamientos de la opinión editorial del 18 de abril y ampliándolos durante una entrevista en el programa Voces contra el Olvido, donde describió un escenario de deterioro institucional, persecución política y control del Estado por élites económicas.

Pastor Fasquelle calificó el documento editorial como “muy valioso, elocuente y conmovedor”, destacando que evidencia “el generalizado deterioro y degradación de lo poco que se había empezado a construir de Estado de Derecho” en el país. En ese contexto, el editorial denuncia una presunta conspiración política y electoral, señalando como punto de partida la denuncia presentada por el entonces consejero electoral Marlon Ochoa ante el Cofadeh, en la que advertía sobre persecución política tras los comicios de 2025.

Según el contenido editorial, dicha conspiración habría sido impulsada por actores políticos visibles y estructuras de poder en la sombra, articulando una estrategia orientada a desacreditar a Ochoa como testigo clave del proceso electoral, someterlo a procesos de señalamiento público y eventualmente neutralizarlo mediante acciones judiciales o incluso riesgos a su integridad física, en un contexto comparado con hechos de violencia criminal en el país.

El documento también sostiene que Ochoa, en su condición de testigo principal, quedó expuesto a múltiples factores de riesgo, incluyendo estructuras del crimen organizado, actores internacionales y sectores empresariales, en medio de lo que describe como un “asalto externo e interno” al proceso electoral del 30 de noviembre de 2025. Asimismo, señala que estas acciones se enmarcan en un objetivo más amplio de excluir a fuerzas populares de la disputa política.

En esa misma línea, el editorial denuncia la destitución de figuras clave como el magistrado Mario Morazán, junto a otros funcionarios electorales, calificando estos hechos como parte de una ofensiva “totalitaria, antidemocrática y terrorista” por parte de sectores de poder. Sobre Morazán, Pastor Fasquelle destacó que se defendió “con hidalguía, pero en absoluta indefensión” ante un proceso que describió como marcado por el “odio y la venganza”.

Durante la entrevista, el analista también se refirió a la situación actual de Marlon Ochoa, señalando que “se comportó con gran valentía en la crisis electoral” y que actualmente se encuentra a salvo en el extranjero, donde según indicó podría continuar su formación académica. No obstante, contrastó esta situación con la realidad de la mayoría de los hondureños: “No todos nos podemos exiliar… tenemos que conmovernos y llorar un poco por nosotros mismos, además de la injusticia del caso de Marlon”.

Pastor Fasquelle hizo un llamado a una profunda reflexión política, particularmente dentro de las fuerzas progresistas, recordando el origen de los proyectos políticos que buscaban representar al pueblo hondureño y reconociendo que estos han sido “arrinconados completamente por la avanzada de las fuerzas de la reacción”.

En su análisis, sostuvo que el fraude electoral denunciado en 2025 debe entenderse como parte de una crisis nacional más amplia, que afecta la conciencia colectiva y el sistema democrático en su conjunto. Asimismo, coincidió con el editorial en señalar que la injerencia de Estados Unidos en el proceso político hondureño tuvo “un efecto devastador, dramático”, contribuyendo al debilitamiento de las fuerzas políticas nacionales.

El historiador también abordó el papel del bipartidismo tradicional, indicando que tanto el Partido Liberal como el Partido Nacional han sido instrumentalizados por una élite económica que mantiene al país en una condición de subordinación. “El país entero vuelve a ser un rehén indefenso de esta élite terriblemente eficaz en sus manipulaciones”, afirmó.

Finalmente, Pastor Fasquelle advirtió que Honduras enfrenta una coyuntura crítica marcada por la dependencia geoestratégica, el debilitamiento institucional y la falta de garantías democráticas. En ese sentido, expresó su preocupación por el legado que se deja a las nuevas generaciones y llamó a mantener una actitud crítica: “Hay que tener la sensatez de indignarse”, concluyó.

La opinión editorial citada también advierte sobre los riesgos a la vida e integridad de Marlon Ochoa y su familia, señalando que, ante la falta de garantías, el exconsejero decidió salir del país y solicitar asilo en un país seguro, mientras se gestionan medidas cautelares ante instancias internacionales de derechos humanos