Memoria histórica y defensa de los derechos humanos marcaron la emisión de voces contra el olvido

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Tegucigalpa.- En la emisión del programa radial Voces Contra el Olvido, transmitida el 13 de junio de 2026 desde el Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras (COFADEH), dirigentes sociales, historiadoras y defensores de derechos humanos, familiares de víctimas de crímenes de lesa humanidad, reflexionaron sobre la importancia de la memoria histórica, el legado de quienes lucharon por la justicia social y los desafíos que enfrenta actualmente el país en materia de derechos humanos y democracia.

La jornada, desarrollada en el marco de las actividades de memoria impulsadas por el COFADEH, reunió las voces del dirigente social y catedrático universitario Sergio Rivera, la historiadora y exministra de derechos humanos  Nathalie Roque, la historiadora y exministra de la Secretaría de las Culturas, las Artes y los Patrimonios de los Pueblos de Honduras (SECAPPH), Anarella Vélez, y la coordinadora general del COFADEH, Berta Oliva. Familiares de víctimas amigos cercanos defensoras de los derechos de la mujer, artistas entre otros.

La memoria como herramienta para evitar la repetición de las violaciones a los derechos humanos.

Durante la apertura del programa, Sergio Rivera destacó el simbolismo de realizar el encuentro en la Casa de la Memoria, rodeados de las fotografías de hombres y mujeres que fueron víctimas de la represión política en distintas etapas de la historia hondureña.

“El hecho de estar en la casa de los desaparecidos, en la casa de compañeros y compañeras que ofrendaron su vida por un país mejor, nos llena de la obligación de mantener viva la memoria de quienes lo entregaron todo para que hoy podamos aspirar a una sociedad más justa”, expresó.

Rivera recordó cómo, a lo largo de la historia, acontecimientos de alcance mundial han coincidido con graves violaciones a los derechos humanos que, en muchos casos, fueron invisibilidades por la atención mediática internacional.

Como ejemplo mencionó la masacre estudiantil de Tlatelolco en México en 1968, ocurrida mientras se desarrollaban los Juegos Olímpicos, así como la implementación del Plan Cóndor y la Doctrina de Seguridad Nacional durante el Mundial de Argentina de 1978.

Según el dirigente social, recordar estos hechos resulta fundamental para impedir que se repitan episodios similares en Honduras.

“Traemos estos acontecimientos a la memoria para que no volvamos a vivir violaciones sistemáticas a los derechos humanos. Lo que queremos es justicia, no venganza”, señaló.

Rivera también advirtió sobre lo que considera señales preocupantes en la realidad nacional actual.

“No queremos que esos tiempos regresen porque lo que se está gestando en el país es nuevamente la construcción de un clima de terror, un clima de persecución y de violación a los derechos humanos”, manifestó.

Asimismo, llamó a la ciudadanía a mantenerse vigilante frente a los problemas estructurales que afectan al país, entre ellos la privatización de servicios públicos, el incremento del costo de la vida y otras decisiones que impactan directamente a la población.

La memoria también construye identidad

Por su parte, la historiadora Nathalie Roque reflexionó sobre la relación entre la memoria histórica y la construcción de identidad colectiva, destacando la necesidad de que las nuevas generaciones conozcan y reivindiquen las luchas de quienes enfrentaron la represión estatal durante la década de los años ochenta.

Roque señaló que junio constituye un mes especialmente significativo para la memoria del pueblo hondureño, al coincidir con acontecimientos históricos vinculados a la resistencia popular, entre ellos el golpe de Estado de 2009.

La historiadora retomó la reflexión planteada durante el editorial del programa sobre el papel del fútbol y otros grandes espectáculos en contextos políticos complejos.

Recordó que mientras Honduras participaba en el Mundial de España 1982, en el país avanzaba la implementación de la Doctrina de Seguridad Nacional, estrategia que posteriormente dio lugar a graves violaciones de derechos humanos.

“Muchas veces se nos invita a olvidar, pero cada vez que se habla de las glorias deportivas también se recuerdan fechas y acontecimientos. Eso demuestra que la memoria es un dispositivo poderoso para construir identidad”, afirmó.

Roque destacó que, de la misma manera en que los aficionados recuerdan con orgullo las gestas deportivas, las organizaciones de derechos humanos y los familiares de las víctimas tienen la responsabilidad de mantener vivo el legado de quienes lucharon por una sociedad más justa.

“Nosotros y nosotras, herederos de esas luchas y de quienes fueron desaparecidos en la década de los ochenta, portamos con orgullo ese estandarte de la memoria”, expresó.

La historiadora también recordó la clasificación de Honduras al Mundial de Sudáfrica 2010, ocurrida meses después del golpe de Estado de 2009, señalando que durante aquella celebración nacional se intentó desplazar la atención de la crisis política y de las violaciones a los derechos humanos que se vivían en el país.

Finalmente, alertó sobre los múltiples escenarios de violencia que actualmente afectan tanto a Honduras como a otras regiones del mundo.

“Este escenario que se nos presenta en primer nivel tiene muchos trasfondos, y muchos de ellos están relacionados con profundas violencias para nuestro país, para América Latina y para la humanidad”, indicó.

Tomás Nativí y el ejemplo de una vida dedicada a la transformación social

La historiadora y exministra Anarella Vélez dedicó buena parte de su intervención a reivindicar la figura de Tomás Nativí, dirigente revolucionario hondureño desaparecido forzadamente en junio de 1981.

Vélez sostuvo que la vida de Nativí continúa siendo una referencia ética y política para las nuevas generaciones.

“Tomás Nativí nos dejó una forma de ver el mundo y una forma de vivir la vida que debe ser conocida y reflexionada por nuestros compañeros y compañeras más jóvenes”, afirmó.

La historiadora describió a Nativí como una persona profundamente comprometida con la lucha por el bienestar de los pueblos y con la construcción de una sociedad más justa.

“Fue una vida radicalmente vinculada al trabajo cotidiano desde la política y desde las calles para que nuestro país evolucionara hacia una sociedad que garantizara mejores condiciones para la población”, expresó.

En su análisis del contexto actual, Vélez cuestionó el papel que juegan los medios de comunicación al priorizar contenidos relacionados con el fútbol mientras persisten graves problemas sociales.

“En una sociedad herida de muerte, los medios de comunicación destinan enormes esfuerzos a esta fiesta que representa el fútbol, mientras al mismo tiempo se producen ataques brutales contra la economía de la población y contra la vida misma”, señaló.

La exfuncionaria también manifestó preocupación por el deterioro de las condiciones de seguridad y por el incremento de diversas formas de violencia que afectan a sectores vulnerables de la población.

Asimismo, denunció la existencia de prácticas de persecución contra personas que mantienen posiciones críticas frente a determinadas decisiones políticas.

Berta Oliva: “No olvidamos porque no nos da la gana”

La coordinadora general del COFADEH, Berta Oliva, cerró las reflexiones centrales reafirmando la importancia de preservar espacios dedicados a la memoria histórica y a la defensa de los derechos humanos.

Oliva explicó que actividades como Voces Contra el Olvido buscan garantizar que las nuevas generaciones continúen promoviendo la memoria de las víctimas de desaparición forzada y de otras graves violaciones a los derechos humanos.

“Estamos haciendo un ejercicio para que, cuando quienes hoy sostenemos estos espacios ya no estemos, ustedes no permitan que estos lugares de memoria desaparezcan”, manifestó.

La defensora de derechos humanos recordó que con frecuencia existen intentos de desacreditar la lucha de los familiares de las víctimas bajo el argumento de que ya no es necesario seguir hablando de los hechos ocurridos durante la Doctrina de Seguridad Nacional.

Sin embargo, afirmó que el compromiso con la memoria responde tanto a una convicción política como a una dimensión profundamente humana.

“No nos olvidamos porque no nos da la gana. Así de sencillo”, expresó.

Añadió que ninguna persona puede exigir a los familiares de las víctimas que olviden a sus seres queridos.

“No podemos olvidar a nuestros seres queridos porque alguien nos lo imponga. Lo que sí hemos aprendido es a vivir con su ausencia, pero precisamente por ellos y por ellas seguimos levantándonos cada día para buscar la verdad y exigir justicia”, afirmó.

Oliva denunció además los intentos de tergiversar la historia y desacreditar a quienes han dedicado décadas a la defensa de los derechos humanos.

“Quienes buscan confundir y envenenar la memoria de los pueblos son enemigos del pueblo”, concluyó.

Un compromiso permanente con la verdad y la justicia

La emisión del 13 de junio de Voces Contra el Olvido reafirmó la vigencia de la memoria histórica como herramienta de resistencia frente al olvido, la impunidad y las amenazas a los derechos humanos.

A través de las reflexiones compartidas por las y los participantes, el programa destacó la necesidad de mantener vivos los legados de quienes lucharon por la democracia, la justicia social y la dignidad humana, al tiempo que llamó a la sociedad hondureña a mantenerse alerta frente a cualquier intento de repetir prácticas represivas del pasado.

Desde el Cofadeh, el mensaje fue claro: recordar no es permanecer anclados al pasado, sino defender el derecho de las futuras generaciones a vivir en un país donde la verdad, la justicia y la dignidad prevalezcan sobre la impunidad y el olvido.