Tegucigalpa.– “La actividad minera y la deforestación descontrolada en Olancho no traen riqueza, traen muerte”, afirmó la Diócesis de Juticalpa, en el departamento de Olancho, a través de un comunicado público.
El clero de la Diócesis de Juticalpa, junto con su obispo, José Bonello, y la Pastoral de Ecología Integral, expresó su rechazo a la expansión de la minería y la deforestación en Olancho, al considerar que estas actividades ponen en riesgo la vida, las fuentes de agua, los bosques y la salud de las comunidades.
En el comunicado, señalan que su postura está fundamentada en el Evangelio y en las enseñanzas del papa Francisco, especialmente en la encíclica Laudato si’, que llama a proteger la creación como un bien común.
Asimismo, advierten que la explotación minera y la tala indiscriminada generan contaminación, destruyen los ecosistemas, afectan la salud de la población y provocan división en las comunidades.
La Iglesia también cuestiona las promesas de desarrollo de las empresas extractivas, al sostener que los beneficios económicos son temporales, mientras que los daños ambientales y sociales permanecen por generaciones.
En el documento, además, denuncian que estas actividades favorecen la corrupción y no representan un modelo de desarrollo sostenible para las comunidades.
Finalmente, la Iglesia reafirma que está a favor de un desarrollo basado en la justicia, la verdad y el respeto a la dignidad humana, e invita a las comunidades a organizarse y defender pacíficamente sus derechos y el cuidado de la casa común.
Ante este pronunciamiento del clero de la Diócesis de Juticalpa, el defensor de derechos humanos y ambientalista del municipio de Gualaco, Rafael Ulloa, consideró que representa “un respaldo para quienes luchamos por la defensa de los recursos naturales”.
“Yo creo que así vale la pena, porque esto tiene un gran impacto y, para nosotros como defensores de derechos humanos y del ambiente, constituye un respaldo muy importante”, sostuvo Ulloa.
El ambientalista agregó que anteriormente percibía cierta resistencia para que sectores con amplia influencia se pronunciaran sobre el tema. Sin embargo, destacó que la posición asumida por la Iglesia constituye una señal relevante frente al avance del extractivismo minero en la región.
“La Iglesia está llamando a sus fieles a defender la vida frente a los impactos devastadores que la minería genera en el ambiente, el tejido social y la salud de las comunidades”, concluyó.


























