Tegucigalpa.- Este 17 de septiembre se cumplen 42 años de la desaparición forzada del sacerdote jesuita James Francis Carney, conocido en Honduras como el Padre Guadalupe, quien acompañaba como capellán a una columna guerrillera del Partido Revolucionario de los Trabajadores Centroamericanos que ingresó desde Nicaragua en 1983.
La columna fue capturada por el ejército hondureño y desde entonces el paradero de Carney y de varios de sus compañeros sigue siendo desconocido.
El caso permanece como uno de los episodios más emblemáticos de desaparición forzada en la historia reciente del país.
Carney nació el 28 de octubre de 1924 en Chicago, en el seno de una familia católica de clase media.
Llegó a Honduras en 1964 y se estableció en Yoro, donde adoptó el nombre de Guadalupe en honor a la Virgen de Guadalupe.
Muy pronto se identificó con las luchas campesinas, impulsando comunidades cristianas de base, cooperativas y proyectos de alfabetización.
Su compromiso con los más pobres lo llevó a ser acusado de comunista y subversivo por los terratenientes y autoridades militares. Él respondía con firmeza: “Ser cristiano es ser revolucionario”.
En 1979 fue arrestado y expulsado por la dictadura militar, que incluso lo despojó de la nacionalidad hondureña. “Quedé sin país”, decía él.
En 1983 tomó la decisión de acompañar como capellán a un grupo guerrillero. No portaba armas. Había prometido que nunca dispararía contra nadie. Su misión era ofrecer acompañamiento espiritual a quienes, según él, representaban la última esperanza de los campesinos despojados.
Nunca regresó. Versiones oficiales aseguraron que murió de hambre en la montaña; otros testimonios afirman que fue capturado, interrogado y ejecutado por las Fuerzas Armadas.
En 1988, un ex-sargento hondureño declaró haber presenciado su detención, y líderes campesinos también aseguraron haberlo visto bajo custodia militar en septiembre de 1983.
La incertidumbre persiste más de cuatro décadas después.
En 1998, familiares del Padre Guadalupe y el Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras (COFADEH) protestaron frente a la embajada de Estados Unidos en Tegucigalpa para exigir la desclasificación completa de documentos de la CIA y el Pentágono. Sin embargo, los informes entregados llegaron con extensos tachones, lo que llevó a reclamar un “informe sin borrones” que revele lo ocurrido.
Hoy, al cumplirse 42 años de su desaparición forzada, la figura del Padre Guadalupe Carney sigue siendo un símbolo de la opción preferencial por los pobres y de la deuda de justicia y verdad que Honduras mantiene con las víctimas de desaparición forzada.


























