El Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras (COFADEH), a través de su coordinadora general Berta Oliva, lamenta profundamente el sensible fallecimiento de doña Domitila Salinas, una mujer valiente, digna e incansable en la lucha por la verdad y la justicia ante los hechos ocurridos contra su esposo Rolando Padilla, quien fue detenido desaparecido en el año de 1981 por el escuadrón de la muerte coordinado por Billy Joya Améndola.
Desde aquellos años oscuros en la historia de nuestro país, marcado por la represión y el miedo impuesto por la Doctrina de Seguridad Nacional, doña Domitila dedicó su vida a exigir justicia, a nombrar a su esposo, a no permitir que el silencio ni la impunidad borraran su memoria. Su amor, su determinación y su fe la convirtieron en un símbolo de resistencia para las demás familias que, como ella, siguen buscando a sus seres queridos.
A lo largo de más de cuatro décadas, doña Domitila acompañó al COFADEH en actividades de memoria, en plantones, conmemoraciones y actos de denuncia. Su presencia siempre fue firme, su voz suave pero decidida, su mirada reflejaba el dolor de la ausencia y la fuerza de la esperanza. Ella nunca dejó de preguntar, nunca dejó de creer que la justicia algún día llegaría.
Al conocer la triste noticia, la coordinadora general del COFADEH, Berta Oliva, expresó con profunda tristeza: “Se nos va otra mujer buscadora de justicia. Una mujer que luchó hasta el último momento por la verdad, que nunca se rindió, que se fue sin justicia, pero con la dignidad intacta”.
Oliva recordó que la última comunicación con doña Domitila fue en agosto de este año, cuando hablaron sobre las actividades que el COFADEH organizaba en el marco del Día Nacional del Detenido Desaparecido y el Día Internacional de las Víctimas contra la Desaparición Forzada que se conmemora el 30 de agosto de cada año.
“Ella me dijo que estaba no bien, pero que seguía en Honduras, aunque no se sentía del todo bien de salud. Aun así, me llamó para saber si ya teníamos lista la actividad del 30. Para agendar y asistir”, dijo Oliva.
“Esa era ella, siempre pendiente, siempre solidaria. La relación y la comunicación con ella nunca se perdieron. Fue una mujer fuerte, determinada, que acompañó esta lucha hasta donde le dieron las fuerzas”, expresó Oliva.
Doña Domitila fue esposa de Rolando Padilla, detenido desaparecido y posteriormente asesinado en San Esteban, Olancho, en 1981, durante la implementación de la política represiva de la Doctrina de Seguridad Nacional. Desde entonces, cargó sobre sus hombros el dolor de la ausencia y la valentía de quienes no se resignan.
Su vida representa la historia de muchas mujeres hondureñas que, enfrentando el miedo, la pobreza y la indiferencia del Estado, decidieron mantenerse firmes en la búsqueda de justicia. Su ejemplo nos deja una lección de constancia, dignidad y amor inquebrantable.
El COFADEH se une al dolor de sus familiares, amistades y comunidades que hoy despiden a una mujer ejemplar.
En su memoria, reafirmamos nuestro compromiso con la verdad, la justicia y la no repetición.
Doña Domitila no se va del todo, permanece en la memoria viva de su familia y de todas las madres, hijas y compañeras que siguen buscando justicia en nombre de los desaparecidos.
Descansa en paz, doña Domitila Salinas, mujer valiente, símbolo de esperanza. Tu legado seguirá alumbrando el camino de quienes no se rinden ante la impunidad.
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