“Entre dolor y esperanza, víctimas de la Doctrina de Seguridad Nacional conmemoran a los detenidos desaparecidos”

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En el marco del Día Nacional del Detenido Desaparecido y el Día Internacional de las Víctimas de la Desaparición Forzada, se realizó en el Museo Contra el Olvido, ubicado en Amarateca, Francisco Morazán, una jornada de memoria que rindió homenaje a dos grandes líderes sociales hondureños y sobrevivientes de la represión estatal.

A la actividad asistieron personal diplomático, dirigentes sociales, estudiantes, defensores de derechos humanos y del medio ambiente, representantes internacionales, así como familiares y víctimas de la Doctrina de Seguridad Nacional.

Uno de los momentos más significativos fue la participación de cuatro de los seis estudiantes que en aquel entonces sobrevivieron a la cárcel clandestina, conocida durante décadas como la “casa del terror” por los crímenes atroces cometidos allí.

 Ese mismo lugar es hoy un espacio de dignificación y memoria, gracias a la labor del Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras (COFADEH), convertido en el Museo Contra el Olvido.

Ana Suyapa Rivera Sierra Sobre el significado del 30 de agosto expresó: “Es una fecha conmemorativa de los hechos que han pasado en nuestro país, desgraciadamente, por políticas nacionales, de la derecha y del imperialismo. Pero también es una fecha para recordar a todas esas personas que perdieron su vida, y para darle una mirada diferente a esos hechos, para que no se vuelvan a repetir”.

Yo fui desaparecida junto con cinco personas más, incluida mi hermana menor. Aparecimos por circunstancias diferentes y regresar fue una odisea, porque las posibilidades eran casi nulas en medio de una gran represión. Lo que queremos es que estos hechos no se repitan y que como hondureñas y hondureños podamos vivir en paz”.

Asi mismo Gilda Rivera Sierra señaló que “Para Honduras es un día de lucha, un día de reivindicar la esperanza. Es un día triste al mismo tiempo, porque recordamos a las personas desaparecidas, víctimas de ese horror. Siempre duele, duele saber que no sabemos, y tal vez nunca sepamos, qué pasó con ellos.

Pero también es un día de esperanza, porque la lucha sigue, y este museo es una expresión de esa resistencia que debemos continuar. Cada vez que vengo a este lugar me embargan sentimientos mezclados: dolor, tristeza, deseos de llorar, pero también esperanza, resistencia y compromiso con las demandas de este pueblo”.

Durante la jornada, el COFADEH otorgó dos reconocimientos a grandes personalidades: Carlos H. Reyes y Nora Miselem por lo que El magistrado Guillermo López Lone destacó la trascendencia de este homenaje:

“Ha sido un gran acierto del COFADEH homenajear en vida a Carlos H. Reyes, un luchador sempiterno con una trayectoria intachable, siempre presente en los hitos históricos del país, como el golpe de Estado y otras luchas del movimiento obrero y popular.

Y qué decir de Nora Mieselem, gran patriota, luchadora y víctima de la represión en tiempos de la doctrina de seguridad nacional. Ella estuvo en este lugar, vivió la desaparición y logró sobrevivir. Es un reconocimiento históricamente necesario y justo, recibido con mucho honor por sus hijos.

Aunque esta es una fecha dolorosa porque recuerda a las víctimas, también es una celebración de la memoria y la dignidad de quienes nos dejaron un gran ejemplo de lucha”.

Por su parte, Milton Jiménez Puerto compartió: “El 30 de agosto tiene muchísimos significados. En esta ocasión se reconoció a dos figuras trascendentales, Carlos H. Reyes y Nora Miselem ambos luchadores históricos por los derechos humanos, los trabajadores y las causas populares.

En cuanto al reconocimiento de la desaparición forzada, quizá Honduras no fue el primer país en hacerlo, pero sí dio un gran paso cuando sus instituciones y marcos jurídicos empezaron a tomar conciencia de esta realidad, incorporándola incluso en el nuevo Código Penal. Eso es importante porque significa que no necesariamente hay que acudir siempre a instancias internacionales para su reconocimiento”.

La jornada concluyó con un mensaje de unidad y resistencia, reafirmando que la memoria es una herramienta viva contra el olvido y la impunidad. Sobrevivientes, familiares y defensores coincidieron en que recordar a los detenidos desaparecidos no solo honra su vida y su dignidad, sino que también compromete a las nuevas generaciones a seguir luchando por un país donde nunca más se repitan los crímenes de la doctrina de seguridad nacional.