Tegucigalpa. La memoria histórica es crucial para recordar las violaciones de derechos humanos. No se trata únicamente de rememorar, sino de mantener vivo el legado y la conexión con las personas que sufrieron injusticias a manos del Estado y de las Fuerzas Armadas.
Así se expresó durante los actos de conmemoración del Día Nacional del Detenido Desaparecido y el Día Internacional de las Víctimas de la Desaparición Forzada, organizados por el Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras (Cofadeh), el pasado viernes 29 de agosto en el Museo Contra el Olvido.
En su intervención, Longino Becerra, secretario de Estado en el Despacho de Derechos Humanos, manifestó que la institución respalda la lucha de las familias de desaparecidos, en especial la labor de COFADEH, “organización clave en la defensa de los derechos humanos desde los años 80 y que sigue trabajando incansablemente por esta causa”.
Becerra recordó que en 1988, la Corte Interamericana de Derechos Humanos condenó a Honduras en los casos de Manfredo Velásquez y Saúl Godínez, sentencia que marcó un punto de inflexión en la defensa de los derechos humanos en América Latina al señalar al Estado por detener, torturar y desaparecer personas opositoras a un régimen opresor.
“El COFADEH ha sido desde entonces refugio y esperanza para las familias en búsqueda de justicia”, subrayó.
Por su parte, Jorge Amaya, director del Instituto Nacional de la Memoria Histórica de Honduras, señaló que la memoria histórica “no solo se trata de recordar, sino de mantener el legado y la conexión con las víctimas de estas injusticias”.
Añadió que resulta significativo que el Museo de la Memoria, que él dirige, incluya entre sus temáticas la memoria de los detenidos desaparecidos, destacando que la sala más reciente fue inaugurada hace un año con el apoyo de COFADEH.
En el plano internacional, Gerardo Iglesias, secretario general de la Rel-UITA, advirtió sobre la aplicación histórica de la doctrina de la seguridad nacional en América Latina.
Recordó que tras el golpe de Estado orquestado por la CIA en Guatemala en 1954 se desató una era de violencia contra campesinos, sindicalistas, estudiantes, mujeres y pueblos originarios.
“En 1964, Brasil sufrió también un golpe de Estado impulsado por la doctrina de seguridad nacional, dejando a miles de familias sin conocer el paradero de sus seres queridos. Sin embargo, hoy muchas de esas familias siguen buscando justicia, lo cual demuestra que un mundo mejor es posible”, afirmó Iglesias.
Finalmente, advirtió que en la actualidad resurgen expresiones de autoritarismo y neofascismo en la región, pero consideró que la lucha de COFADEH y del pueblo hondureño es una inspiración para seguir resistiendo y defendiendo la vida.


























