Como ocurrió desde los años ochenta, las corporaciones mediáticas de los grupos económicos que financiaron la represión con la APROH y apuntalaron el golpismo con la CEAL, esta semana levantaron en público el examen periódico universal sobre derechos humanos para atacar las posiciones de los contrarios políticos.
Nos recordaron los medios aquellos días del rosuquismo y del callejismo echándose las culpas por lo que llamaban en lenguaje racista “las noches oscuras de las desapariciones”, un capítulo violento de Estados Unidos y Honduras que dejó hasta nuestros días una herida mortal en el alma de esta Nación.
Apoyados en una ex fiscal de trayectoria insípida, que formó parte de la burocracia internacional de la dictadura criminal en Ginebra, algunos operadores de la desinformación mintieron toda la semana diciendo que más de 90 Estados miembros de la ONU desaprobaron a Honduras en materia de derechos humanos.
Montada en la campaña, esa fiscal azulada alimentó el debate afirmando que los reconocimientos que Honduras recibió por cumplir las recomendaciones del último examen realizado al final de la dictadura narcotraficante del bipartidismo, eran solamente cumplidos de forma, expresiones de diplomacia acostumbrada, que no reflejaban una aprobación sincera del sistema de Naciones Unidas.
En la campaña electoral actual, como sabemos, los actores y actrices del tinglado mediático buscan minimizar absolutamente o borrar sin vergüenza los éxitos del partido libertad y refundación en todos los campos de éxito, magnificando cualquier error, falta o delito, con el fin de tumbarle su posicionamiento preferencial de cara a las elecciones del 30.
El objetivo de esa orfandad política es posicionar la idea que el gobierno de la presidenta Xiomara Castro no cumplió su misión en Ginebra, que incumplió las anteriores recomendaciones en esta materia sensible de la vida nacional y que, además, cometió graves violaciones de derechos humanos contra periodistas, carteles sociales de oposición y comunidades incluidas dentro del estado de excepción parcial.
Esa mezquindad respecto del examen en derechos humanos es similar al sentimiento festivo de aquellos moralmente harapientos que celebran el anuncio de fuerza del gringo Christopher Landeau, quien cuestiona el proceso penal contra los conspiradores electorales en el CNE y en el Tribunal de Justicia Electoral.
Es tan pobre la dignidad de unos actores políticos participantes en la presente campaña que, despojados del sentido de Patria, promueven una audiencia del fascismo republicano en la Cámara de Representantes de Estados Unidos el jueves 20, para sancionar a Honduras porque a la grencha quieren entregar el país a los pedófilos autocráticos que dirigen esa nación.
Es tan miserable la posición del bipartidismo hondureño, controlado por una reducida etnia avecinada sin conciencia nacional, que celebran una supuesta exclusión de Honduras de los aranceles de Trump y se disponen también a celebrar cualquier ataque violento del Comando Sur contra el pueblo venezolano, deseando que ello contribuya a un resultado conveniente el día 30.
Esta es la miseria que enfrenta Honduras cada vez que el poder político está en juego, cada vez que el crimen organizado ve difícil el robo de la voluntad popular.
Por eso, ante 79 Estados participantes en la sesión del último examen en el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, la coordinadora general del Cofadeh, Bertha Oliva, fue invitada a intervenir.
Expuesta a la ruindad egoísta de los críticos, la defensora ancestral destacó el trabajo conjunto con las autoridades gubernamentales para impulsar iniciativas de ley orientadas a fortalecer la justicia, la memoria y la protección de los derechos humanos en el país.
Oliva subrayó que desde 2021, el Cofadeh inició “un proceso de reencuentro con el país” después de un periodo complejo, asumiendo responsabilidades en la búsqueda de verdad y reparación en coordinación con la cooperación internacional, las víctimas y el Estado.
Nuestro amor por la vida, la justicia y la memoria nos ha guiado, dijo Bertha. Hemos trabajado con las autoridades, especialmente con el Ministerio de Derechos Humanos, la secretaría de culturas, el instituto de antropología e historia y la secretaría de educación, para impulsar legislación y pedagogía que impidan el olvido, que preserven la memoria y que reparen a las víctimas de la doctrina de seguridad nacional.
Entre las obras avanzadas en ese sentido destacan la apertura del Museo Nacional de Memoria, la impresión masiva de textos de poesía, narrativa, testimonios e investigaciones de los últimos 40 años de violencias, y el proceso iniciado del Museo Nacional contra el Olvido, en Amarateca.
Honduras podría marcar un antes y un después en materia de derechos humanos, alineándose con los cinco pilares de la justicia transicional, explicó la defensora de derechos humanos durante su intervención virtual para Ginebra, si el Congreso Nacional aprobara la ley integral de Cumplimiento de las Obligaciones Internacionales de Derechos Humanos para las Víctimas de la Doctrina de Seguridad Nacional.
Oliva destacó el cumplimiento de sentencias internacionales relacionadas con violaciones a los derechos humanos, reconociendo los obstáculos que ponen actores privados del crimen organizado para una verdadera cultura de respeto a los derechos fundamentales en Honduras.
Bertha concluyó reafirmando que el Cofadeh continuará trabajando para que Honduras avance hacia un futuro donde la memoria, la justicia y la dignidad sean pilares fundamentales de la vida democrática.
La dignidad, el sentido de patria, el amor por Honduras… eso que le falta a tres de los cinco candidatos apátridas que disputan la presidencia de Honduras. Uno de ellos propone que el país sea anexado a los Estados Unidos, el otro propone que si él no gana que el ministerio de guerra invada militarmente el país, y el otro candidato celebra todo lo que Miami le proponga. Así no puede ser, buenas noches.


























