Esos que cometieron el golpe electoral del 30 de noviembre 2025, que impusieron a una mumuja presidencial sin contar los votos, con la venia del sionismo y de todo el crimen organizado transnacional, esos están al frente del país haciendo cagadales. Y es sólo el inicio.
La imposición de su modelo económico rapaz basado en el asalto sin madre de los territorios ancestrales y tribales de los pueblos originarios, para el control de las aguas, los minerales, las riquezas del mar y las tierras fértiles, es una parte de su proyecto mafioso.
Los negocios de inteligencia artificial para imponer la dictadura del algoritmo, las criptomonedas en guaridas fiscales, el reparto pandilleril de la ENEE y el control de reservas de minerales críticos, son otros escenarios de conflictividad que están viniendo.
Esta semana el pueblo garífuna de Atlántida resistió la primera embestida represiva del régimen de Trump que despacha desde Tegucigalpa. La policía y la fuerza armada cobardes, entregadas a la privatización de la soberanía nacional, cumplen órdenes indebidas, ilegales y abusivas desplegando ruido, gas, garrotes y fusiles como se los exige el Cohep, la embajada estadounidense y el general de JOH en el ejército.
La Organización Fraternal Negra de Honduras denunció que la comunidad de San Juan sufrió disparos de munición real y la captura ilegal de cuatro líderes, incluyendo al presidente del Comité de Defensa de Tierras Deinor Mejía.
Los chafas con mercenarios uniformados usaron fuerza excesiva contra mujeres y hombres, arrebataron sus herramientas de trabajo y lanzaron vehículos terrestres y helicópteros contra la manifestación.
La OFRANEH calificó esta represión contra el pueblo negro caribe hondureño como una desproporción, que pone en alto riesgo sus derechos protegidos en la Constitución y en los Convenios internacionales, particularmente el Convenio 169 y más recientemente los fallos obligatorias del sistema interamericano de derechos humanos con sede en Washington.
La organización garífuna explicó que la represión dentro de su territorio ancestral ocurre inmediatamente después de la entrada en vigor de la Ley Agroindustrial, que los millonarios golpistas hicieron pasar en el Congreso a través de sus marionetas azules y coloradas.
Con el falso discurso de promoción de las inversiones extranjeras, el crimen organizado del sector privado transnacional ha irrespetado dos sentencias de la Corte Interamericana de Derechos Humanos que protegen en plenitud los derechos ancestrales de los garífunas en el litoral atlántico del país. No los pueden sacar de ahí por sus pistolas.
Sin embargo, en el discurso racista de los hoteleros bocones de los nuevos enclaves de la costa norte se escucha que estos negros de todos modos no son indígenas, no son muchos en términos demográficos y podemos mandarlos a otro lado a sembrar sus yucas para desarrollar nuestros proyectos tranquilamente sin su presencia.
“Honduras es grande, los podemos mandar a Olancho, porque el país ocupa inversión extranjera y con ellos en la costa es imposible”, frase atribuida a Johanna Bermúdez, diputada negra nacionalista avecinada en Tegucigalpa Francisco Morazán y comúnmente utilizada como inductora de líneas narrativas de los ejércitos de robots lanzados en redes para ensuciar la conversación pública.
Un pueblo colonizado a fuerza de grilletes, azotes y humillaciones — las más brutales de este mundo –, no puede admitir expresiones como esas que van y vuelven, recordándonos cuando los Facussé usaban a PINPON, Rafael Pineda Ponce, antes de imponer la reforma constitucional que puso en venta los litorales y las fronteras a extranjeros.
“No podemos pasar todo el tiempo vendiendo el pan de coco, va el pan de coco, o mirando cómo los monos saltan de una rama a otra en los atardeceres …”, así lo decía quién era el presidente del Congreso Nacional en 2005, sostenido y manipulado por los dueños del partido liberal para abrir las mojigangas de Indura, Intur, Telamar, Próspera, Farallones y otros.
El capitalismo insaciable – ha sido dicho muchas veces – es esencialmente violento, no le importa ni la ética, ni la moral, ni la ley ni el derecho internacional. Mata la vida. Arrasa los ecosistemas de la biodiversidad. Es fascista y racista. Supremacista. Las mujeres, los pueblos indígenas, los pueblos negros, las personas migrantes, los intelectuales, las oposiciones de izquierda, son sus enemigos y los combate como obstáculos.
Todo eso lo estamos viendo después que la banda de forajidos asaltantes del proceso político hondureño tomó por la fuerza el control del Estado, disfrazándose de una elección controlada por la M13, la estructura empresarial del condenado de Nueva York y por los millonarios pedófilos que pusieron a Trump en la Casa Blanca.
Casi van a coincidir el 26 de julio el anuncio del reingreso del hermano de Tonny Hernández, enjaulado por traficante de drogas en una cárcel federal, con el anuncio de la audiencia el 5 de agosto en la CIDH en Washington por los ilegales juicios políticos a funcionarios de los órganos electorales y el propio fiscal general durante el mandato de Xiomara Castro.
Mientras un enjaulado perdonado llega haciéndose el inocente porque un juez garífuna le borró las órdenes nacionales de captura, un tribunal internacional lleva al banquillo la independencia judicial hondureña, la separación de poderes que planteó Montesquieu y el incumplimiento de los estándares internacionales en materia de juicios políticos.
¡Son días socialmente críticos! Las emociones están bajo programación de guerra psicológica, de experimentación antropológica por agencias del sionismo internacional. El factor joh es divisor, subleva ánimos básicos de la sociedad hondureña y confronta las comunidades. Su presunto ingreso guiado por Israel a grandes zancadas bajo cobijas azules y rojas modifica desde ya el mapa político nacional y recompone sin duda la dinámica de la criminalidad organizada regional, incluidas las instituciones públicas operadoras.
Ante ese panorama, el ejemplo de lucha del pueblo progreseño, la resistencia negra de Atlántida y la capacidad organizativa del pueblo lenca en el occidente y centro del país, son algunos fogonazos de dignidad patria que orientan esta Nación. Los pueblos siempre existirán, los pueblos siempre vencerán. Buenas noches.

























