LA ESPADA DE MORAZÁN CONTRA EL TERRORISMO DE ESTADO

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Viernes de plazas. Viernes de pañuelos blancos. Ayer el Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras, COFADEH, no faltó a su cita con la memoria de la historia. Con la memoria histórica. Se unió a las juventudes, a los barrios, a las comunidades del presente.

Desde ese suelo áspero de La Merced, cagado por los zanates sin el permisos del cardenal del golpe, las madres convocaron a denunciar la violencia y a descifrar la realidad que nos quieren ocultar. El pensamiento que sigue es el de ellas.

Asistimos al reacomodo violento del tablero mundial. El Pentágono, ante la pérdida de su control en otras fronteras, repliega sus garras sobre nuestras Américas. Y esa decadencia global del imperio la traslada el Tesoro directamente al bolsillo de la familia.

Escuchemos bien: las grandes compañías petroleras no sufren por sus barcos y oleoductos destripados en el medio oriente; ellos crean artificialmente esta crisis del diésel y elevan los precios de las gasolinas para asfixiar las economías populares, mientras multiplican sus ganancias de sangre en Washington. Es la dictadura del capital operando aquí en tu propia cotidianidad.

Pero este saqueo necesita peones y pantallas de humo. Miremos al sur. El continente entero está bajo el acecho de elecciones pervertidas por robots. Sólo quedan México y Brasil. Y desde la cárcel en Bolivia Fernando Cerimedo, protegido por la familia Rubio-Trump, opera este domingo contra Lula y contra el partido de los trabajadores.

Ese operador de las alcantarillas cibernéticas, encargado de impulsar algoritmos desde las granjas inmundas del Big Brother, es capaz de torcer las realidades y coordinar agendas directamente vinculadas con el crimen organizado. Y Brasil lo sabe.

El libreto de la impunidad es el mismo en toda la región. Por haber encarcelado a ese esperpento que se codeaba aquí con María Antonieta y el pájaro tierno, la Casa Blanca y la DEA han cometido violación total de las instituciones bolivianas secuestrando a los fiscales que abrieron la investigación contra ese sujeto criminal.

El delito de los fiscales Roger Mariaca y Alberto Zeballos fue avanzar hacia los vínculos de los operadores políticos con las estructuras del narcotráfico internacional. La difusión de una foto del hijo del inquilino de la Casa Blanca, Donald Trump Junior con Cerimedo, el delincuente, tiene ultra encachimbado al viejo.

Es el mismo patrón que ya sufrimos en Honduras, donde las agencias de control de los Estados Unidos dirigen y protegen a las redes de criminalidad organizada que desmantelan nuestra soberanía, mientras venden al público un discurso de falso combate para tontos. Así, haciéndose los vivos y los mensos, indultaron a uno de sus principales capos siguiendo el timing del Mossad y de la CIA.

Aquí, en nuestra propia casa, las autoridades impuestas por el Departamento de Estado responden a la dignidad con balas vivas y gases lacrimógenos. El Cofadeh denunció en La Plaza la represión criminal en la zona norte: en Naco, en Santa Bárbara, en Villanueva, en Cofradía. El Estado pretende aplastar el reclamo social asesinando a nuestros jóvenes y etiquetando de «terroristas» a quienes defienden la vida. Usan un Código Penal hecho a la medida de los sicarios corporativos para asegurar el despojo.

Hoy es tres de octubre, Día del nacimiento de Morazán. Vemos la Centroamérica de sus sueños temporalmente fracturada por regímenes entreguistas. Su ideal de la unidad de los pueblos alejándose por la miseria de élites sin patria, uno de cuyos representantes tiene la osadía de custodiar sus huesos en el vecindario disfrazándose de espadachín vestido de caballero noble del siglo 19.

Los verdaderos hijos e hijas de Morazán no están atrapados en los disfraces ni en la anestesia digital de las pantallas ni cobran sueldos en Meta como influencers del conformismo. Los verdaderos hijos de esta tierra son los que ponen el cuerpo y el alma para defender la patria frente a una banda de políticos y empresarios sicarios sin identidad ni bandera. Sin Patria.

Nosotras no somos archivos del pasado. El COFADEH es energía viva. Reivindicamos la memoria de los hombres y mujeres que en los años ochenta ya enfrentaron esta barbarie con sus vidas. Ellos nos enseñaron que los imperios caen, que las dictaduras pasan y que los opresores siempre se desvanecen. Y, sobre todo, que el poder para los pueblos está en las calles.

Pueblo hondureño: Frente a las balas y los gases: ¡organización social y resistencia popular! Porque Morazán no es una estatua de mármol con un palo en la mano. Morazán ha bajado de los monumentos. “Cabalga hoy con nosotras, dándole filo, vida y quehaceres a su espada”. Buenas noches