Cineforo “El Embajador” reabre debate sobre la Doctrina de Seguridad Nacional y la impunidad en Honduras

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Tegucigalpa.- En el marco del Día Nacional por el Derecho a la Verdad, la Memoria y la Justicia, Café Paradiso y el Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras (Cofadeh), realizaron el Cineforo “El Embajador”, un espacio de reflexión sobre la implementación de la Doctrina de Seguridad Nacional en la década de 1980.

El documental El Embajador, realizado por el  cineasta noruego Erling Borgen, trata sobre las violaciones a los derechos humanos, asesinatos y desaparición de personas durante las décadas de los años 70 y 80, en áreas donde John Dimitri Negroponte se desempeñaba como diplomático estadounidense y auspiciaba misiones desestabilizadoras y la guerra fría contra Nicaragua.

En el film, que dura 55 minutos, familiares de víctimas de las acciones criminales llevadas a cabo en Centroamérica brindan testimonios, y testigos de sucesos atroces relatan vivencias que ponen de manifiesto el papel desempeñado es esos hechos por Negroponte.

La escritora Annarella Vélez, anfitriona del evento, manifestó que en este país, en donde el terrorismo de estado quiso enterrar la esperanza bajo el peso del silencio y la complicidad, hoy 24 de marzo, Día Nacional por la verdad, la Memoria y la Justicia, nos levantamos para recordar que ni el dolor ni la lucha tienen fecha de caducidad.

Añadió la escritora Vélez que este día es una llamada a la acción contra la impunidad y una defensa de los derechos humanos de los desaparecidos y de quienes los buscan.

La coordinadora general del Cofadeh, Berta Oliva, expresó que es importante reconocer que aún no hemos superado los eventos de los años 80 debido a la falta de verdad y justicia, y porque la impunidad ha crecido.

Sostuvo, además, la situación actual muestra un cinismo oficial sin precedentes. “Estamos como espectadores, horrorizados, pero si no unimos nuestras fuerzas, enfrentaremos días peores”.

La defensora de los derechos humanos manifestó que nunca revelamos nuestros planes, pero seguimos luchando y buscamos apoyos de quienes entienden nuestro mensaje. “COFADEH ha luchado sin armas, usando solo la dignidad, la verdad y la palabra. Si esta voz se apaga, es crucial prometer que no permitirán que se silencie, y habrá más voces que se levanten”.

Añadió que hoy nos sentimos amenazadas porque los logros obtenidos con el gobierno de la presidenta Xiomara y la Secretaría de Derechos Humanos podrían revertirse. Sin embargo, estamos decididas a seguir adelante, con o sin decreto, desafiando el miedo actual.

“Creemos firmemente en la búsqueda de la verdad y la justicia, y en la importancia de mantener viva la memoria para transformar a la sociedad. Al mirar imágenes del pasado, reflexionamos sobre cómo la memoria guarda mucho más de lo que se documenta. Siempre hemos sabido quiénes son los responsables. Por eso, compartimos un documental para discutir las posibles diferencias”, sostuvo Oliva.

En el pasado, los detenidos desaparecidos fueron revolucionarios que lucharon por cambios en el país, expresó la coordinadora del Cofadeh, y, a la vez agregó que, hoy, las personas que buscan justicia y cambios se enfrentan a juicios políticos.

“Estos ciudadanos, que tienen sueños y esperanza, son vulnerables a demandas internacionales serias. La sentencia Gutiérrez Navas deja claro el delito que se está cometiendo actualmente. Es importante no dejar de apoyar a las víctimas por miedo o diplomacia”, manifestó.

Sostuvo que hay toda una estructura, donde el crimen organizado, el narcotráfico internacional está actuando y no se va a parar de actuar, ya lo hemos visto, donde Marlon Ochoa, el Fiscal General y la Presidenta de la Corte Suprema de Justicia, en este momento son los enemigos visibles y estorban.

“La visita del domingo de altos personajes de Estados Unidos aquí en nuestro país, vinieron a dar las instrucciones claras. No hay que decir lo que se hace, digamos lo que no vamos a hacer. Ayer fue una muestra clara en el Congreso Nacional”, estuvo la defensora de los derechos humanos.

Para el dirigente social y catedrático universitario, Sergio Rivera, el embajador John Dimitri Negroponte trabajó en el Plan Reagan para Centroamérica, que incluía acciones contra insurgentes en El Salvador y Guatemala, apoyo a la contrarrevolución en Nicaragua y una guerra de baja intensidad en el país durante los años 80.

Esto llevó a la desaparición forzada y a la represión de organizaciones sociales y políticas. Durante este período, se formó un estado paralelo al actual, aunque el presidente de entonces, Roberto Suazo Córdoba, permitió la creación de la Alianza para el Progreso de Honduras, compuesta por empresarios militares.
Rivera sostuvo que, desde entonces, se creó un ambiente de miedo que afectó a varias organizaciones, como las campesinas, estudiantiles y de derechos humanos.

“La llegada de las tropas y de artistas provocó la destrucción de Guaymura y de casas de líderes populares. Esto llevó al movimiento popular a unirse y luchar por tres objetivos clave: el respeto a los derechos humanos, la expulsión de las tropas militares extranjeras en el país, especialmente en la frontera con Nicaragua, y la eliminación de bases militares como Aguacate y Palmerola”, sostuvo el catedrático.

Finamente señaló que John Dimitri Negroponte es conocido como un halcón, un término que usan los estadounidenses para describir a quienes promueven la política imperial de EE. UU. en otros países.

“Quienes vivimos en la década de los ochenta recordamos con orgullo a nuestros compañeros que sufrieron por estas políticas de represión y muerte. Estas doctrinas aún existen y podrían regresar, ya que los mismos actores políticos que las apoyaron siguen activos y en el poder”.