EL PANORAMA LOCAL Y GLOBAL

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En Alaska terminó el encuentro entre los presidentes de Estados Unidos y Rusia. Fue un encuentro respetuoso, políticamente correcto, con las cartas sobre la mesa, pero todavía sin unanimidad en los acuerdos.

Para Donald Trump la prioridad es poner fin a la guerra que su país impuso a Ucrania en 2022 con ayuda de la OTAN en Europa. Para Vladimir Putin la prioridad es acordar la seguridad global basada en la confianza, el respeto mutuo y el intercambio comercial.

Antes de ese encuentro, por supuesto, cada una de las partes movió sus fichas alrededor de sus intereses económicos y territoriales. Trump movió buques, aviones y tropas al caribe sur de América Latina cerca de Venezuela, en tanto Rusia y China movieron buques, aviones y tropas al Pacífico de Asia cerca de las bases gringas.

Hacia Honduras, la mafia de Miami y Washington movió dos piezas calculadamente esta semana contra el proceso electoral. Primero, saturó la prensa local con un salivazo de la fiscal general de Estados Unidos contra Guatemala, Honduras y México, contra Nicolás Maduro. Y, segundo, este sábado sacó unidos a las calles a los electores azules y colorados vestidos de blanco, rezando según dijeron al Cristo resucitado.

En el ambiente preelectoral, sin embargo, no huele ni a incienso ni a mirra, el tufillo es a veneno odiante; del discurso en nombre de Cristo se desprenden parábolas para detener la continuidad del proyecto político del partido libertad y refundación, para impedir la acción social del Estado que disputan las élites golpistas para sus 25 grupos económicos.

Como en Bolivia, que se la juega este domingo, para derechizar los recursos naturales, anular las diversidades culturales, imponer la corrupción de derecha sobre la corrupción de izquierda, anular la voz de las mujeres otra vez y alinear el tablero geopolítico a la Texaco, la Esso, la Chevron, la Standard y el Army.

Hay una conexión directa entre un sector mafioso en Washington y grupos locales que empujan en Honduras la candidatura árabe palestina de Nasralla Salum, para revivir las ZEDES transnacionales e imponer de nuevo el formato de criminalidad organizada, que ya tiene 130 hondureños recluidos en cárceles federales de Estados Unidos. Pero eso no importa.

En la antesala de la marcha de hoy, el Ministerio Público denunció un plan de conspiración de terrorismo puro. El plan había sido advertido desde el 30 de julio y en esa fecha el fiscal general previno que había actores externos implicados. Pero no hubo atención.

En la maraña conspirativa, en la que cuentan con militares en baja deshonrosa, golpistas y mercenarios extranjeros, el objetivo sería impedir las elecciones del 30 de noviembre, desarticular el gobierno de la presidenta Xiomara Castro antes de tiempo y conmocionar el país con el crimen del ex presidente Zelaya. Pero a los golpistas no les importa.

Pasado mañana, en la audiencia inicial a los primeros tres imputados, probablemente se sabrán más detalles de esta situación que pone a Honduras en el escenario internacional de un modo que no es deseable, porque reúne actores con poder. Esperamos que entonces les importe.

En este ambiente de tensión creciente no domina la conciliación ni la fraternidad de Cristo. En las calles están los mismos sectores golpistas de 2009, disfrazados con los colores de la paz haciendo la guerra verbal al pueblo hondureño, enmascarando la prédica cristiana con la arenga partidaria, la homilía teológica con el panfleto ideológico, el agua bendita con el veneno maldito.

Es el encono del golpismo viviente, la congregación de los antiMel, la asamblea de los hijos de la vieja oligarquía. En ese jolgorio perverso, el pobre y moribundo padre Leopoldo, intentó a pura pata desde Santa Bárbara decirle a Honduras que es tiempo de encontrarse, golpistas y golpeados, en un diálogo sincero y respetuoso, como en Brasil, como en México o en Uruguay.

El propio Estados Unidos está haciendo el intento de encontrarse con sus adversarios. No se mete contra China ni contra Rusia, con ellos dialoga, negocia y pacta, sin importar que humille a la vieja Europa. Aunque haya un poder oculto interesado en la hecatombe, en la gran guerra, formalmente han dejado a Trump ponerse de acuerdo con sus adversarios, unos líderes que saben lo que quieren. Y saben lo que tienen.

En Honduras ocurre algo parecido, pero sin el acuerdo de los grupos operando en las tinieblas. Las cúpulas de los partidos Liberal, Nacional y Libre acordaron devolverle la tranquilidad al Consejo Nacional Electoral, con diálogo y consenso entre los consejeros. Han dejado a ellos su espacio. Ustedes han visto, en su última comparecencia el jueves, Paola Hall, Cossette López y Marlon Ochoa, mueren de la risa. O mejor dicho, lloran de la risa.

Pero sabemos que los grupos mafiosos, conspirativos, buscan a través de las empresas licitadoras de servicios para el CNE, como la biometría o el mismo TREP, meter la cizaña en el trigal. El pueblo debe estar siempre alerta, siempre expectante.

En Alaska, en el diálogo entre los dos toros del tinglado global, Putin y Trump, hubo equilibrio y mesura, inclusive cada uno se hizo escoltar sus aviones presidenciales por naves artilladas contrarias. Cazas gringos escoltaron a Putin y cazas rusos escoltaron a Trump.

Ambos presidentes decidieron continuar personalmente el encuentro, probablemente en Moscú. Pero sería inocente pensar que algo así podría ser posible en este momento en Honduras. El encono sigue vivo entre el Cohep y la resistencia social, entre las cúpulas cristianas y la resistencia política, entre los carteles financieros y la población general. Pero el proceso de transición cultural el pueblo ya lo empezó en 2009. No hay vuelta atrás, y si la hay habrá de nuevo consecuencias mayores.

En el sitio web del periódico digital del Cofadeh, defensoresenlinea.com, encontramos una nota que hace referencia al analista Gustavo Irías en un conversatorio con organizaciones sociales.

El texto dice que en el proceso electoral hay un avance clave, el acuerdo unánime en el Consejo Nacional Electoral (CNE) sobre el uso del TREP, que permitió destrabar una crisis institucional originada en las elecciones internas del 9 de marzo.

Este consenso, dijo Irías, ha permitido retomar el cronograma electoral y abrir espacios de encuentro y adhesión entre las bases de los partidos políticos.

Pero obviamente se señala en la publicación que los retos gigantes que están enfrente son la brutal desigualdad económica, social, territorial y de género. Y eso ha facilitado una acumulación zamarra de la riqueza en unos cuantos en perjuicio de todos los demás. Esa es la verdadera bomba de tiempo.

Dice Gustavo, “Las elecciones importan y deben ser transparentes y legítimas, pero el desafío es elevar la calidad de nuestra democracia. No basta con acuerdos coyunturales entre tres partidos, se necesita un verdadero acuerdo de país con voluntad política para impulsar reformas radicales”. Hasta aquí, porque ahí es donde la mula botó a Genaro. Porque ahí es donde esta sociedad debe decidir si invita o no a los verdaderos animales que patean siempre la mesa para que sigamos en la misma.

Mientras se toma esa decisión, probablemente constituyente o reconstituyente, vamos a continuar en este juego del poder legal y del poder fáctico, el pueblo versus las mafias, el Estado contra las estructuras criminales. La resistencia contra los golpistas. Mientras tanto, nosotros vamos a continuar con el programa. Sigamos Riccy, adelante…