El primer propósito de los hombres y mujeres de negocios oscuros dueños de Asfura, Zambrano, Calix, el pastor, el cardenal, la televisión y la diosa Témis, es suprimir la existencia de la oposición política en Honduras. Sea por un PCM, un decreto legislativo o una sentencia judicial. O por una solicitud de extradición.
El otro objetivo de esos barones es reinstalar completamente en el Estado el modelo de criminalidad organizada que dirigía la DEA, la CIA y Juan Hernández con Brimen, Mazzone y otros libertarianos.
Para continuar en esa línea, para asegurar el consentimiento social, los criminales necesitan el control total de los cinco poderes, ejecutivo, judicial, legislativo, religioso y mediático. Y por eso después del fraude que instaló al impostor de Asfura y también a diputados y alcaldes pandos, unidos se volaron esta semana al fiscal general y a la magistrada Obando de la presidencia de la Corte.
Honduras es una zona particular de experimentación ilegal en tres grandes áreas de negocios transnacionales: Inteligencia Artificial aplicada al control electoral, laboratorios de Células Madres para probar fármacos y desarrollar terapias regenerativas de tejidos, y guaridas fiscales basadas en criptomonedas a gran escala.
Los antecedentes de este tipo de criminalidad no son lejanos. Entre 1946 y 1948 en Guatemala, la CIA infectó más de 1500 guatemaltecos con vectores de sífilis, gonorrea y otras enfermedades de transmisión sexual, para evaluar la capacidad de prevención de la penicilina. O sea, para probar la efectividad de un antibiótico agresivo en humanos.
Ese montón de chapines fueron utilizados como «conejillos de indias» hace 60 años, pero la monstruosidad fue divulgada apenas en 2010 y por eso ahora las víctimas sobrevivientes buscan una reparación en los tribunales estadounidenses.
Casi en aquellas mismas fechas, entre 1948 y 1964, la Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos utilizó el instituto Allan Memorial, dentro del hospital psiquiátrico Victoria de Montreal, bajo supervisión de la Universidad McGill, para un experimento de “control secreto del espíritu humano” o “lavado de cerebro”.
Los experimentos de control espiritual mantenidos en secreto hasta 2019 consistían en aplicar medicamentos experimentales, electrochocs y privación del sueño a más de 300 pacientes, con el objetivo de borrar sus pensamientos, inmovilizar sus defensas emocionales y volverlos inútiles intelectualmente.
Por este proyecto sin consentimiento llamado MK-Ultra en la jerga de la CIA, el gobierno federal de Canadá y la Universidad McGill enfrentan todavía hoy millonarias demandas de víctimas sobrevivientes de esos experimentos utilizados en las cámaras de tortura a disidentes sociales y políticos en el mundo.
En noviembre de 2025 en Honduras, una operación multinacional de guerra cognitiva implicó a la OEA, la Unión Europea, las Zedes Próspera y Morazán, la presidencia de Estados Unidos, el departamento de Estado, la M13, la asociación de banqueros del país, las iglesias católica y evangélica, el cartel mediático tradicional, y el Cohep.
Utilizando el chantaje emocional colectivo a través de mensajes de textos personalizados a 3.5 millones de personas con parientes remesadores en Estados Unidos y la coacción armada de maras en departamentos clave del país, esa operación multinacional asaltó los códigos del sistema electoral usando al CNA, a una empresa digital adscrita al partido nacional y a diferentes carteles sociales y mediáticos, para lavar el asalto de un conteo electoral que todavía no terminó pero que ya juramentó a los impostores.
En las próximas semanas o meses, si no se produce una ruptura social y política de gran envergadura, veremos para qué más sirve este control absoluto de los cinco poderes enumerados anteriormente.
El país ha entrado a una fase en la cual la planificación y la ejecución de la acción gubernamental – para no mencionar políticas de Estado – son realizadas lejos de cualquier secretaría de Estado, concretamente desde la sede del Cohep, ni siquiera desde la Casa Blanca sino desde Mar a Lago, y ni siquiera desde La Base de la embajada de Rubio en Tegucigalpa, sino desde el gueto de Viera.
No importa ya el viejo reclamo de un Plan Nacional de Desarrollo, de un Plan de Visión de País, de una Planificación Estratégica del presupuesto nacional en salud, educación y agricultura ¡cuál paja ni qué ocho cuartos!
A la élite económica que controla a liberales y nacionalistas les importa lo que le importa a Trump y a su raza de millonarios experimentadores, especuladores y pedófilos. No les importa lo que Honduras piense y lo que el país necesite, ¡eso vale madre!
A ellos les importan experimentos farmacéuticos, control de la energía y las telecomunicaciones para el monopolio de la inteligencia artificial, la infraestructura para transporte de mercancías, la producción de criptodinero y el monopolio de la opinión pública, el control secreto del espíritu colectivo como llamó a sus experimentos el siniestro doctor Ewen Cameron en Montréal en 1964.
Lamentablemente, la comprensión de este control de los 5 poderes para la ejecución del monumental programa criminal de la derecha continental en Honduras es todavía limitada en nuestro medio.
Unos ex funcionarios del gobierno de Xiomara lo llaman golpe institucional, otros lo reducen al regreso del capo Juan Hernández, la mayoría lee un aumento de la persecución política y pocos lo ven como el proceso de muerte final del Estado Nación y la sujeción final a las corporaciones externas, sin Lempira ni Morazán para luchar en defensa.
Por hoy podemos solamente balbucear que la comprensión y la reacción social y política es limitada. No puede ser de otro modo después de 2009 cuando se implantó un gran programa cognitivo de la CIA y del MOSAD, que afectó las emociones y los comportamientos de la población en terrenos sensibles como la espiritualidad, el confort, la expectativa del sueño americano y el borrador de la conciencia de clase.
Como ha dicho la designada presidencial esposa de un gran prófugo de la justicia, ya van dos torres derribadas en plena víspera de semana santa y sigue la cuenta, faltan el representante del partido Libre en el Tribunal de Justicia Electoral y el consejero testigo del monumental robo electoral del siglo.
La “operación pescado” lleva en la frente como chemis la ley de empleo por libras que propuso la elite mediática y maquiladora a través del antiguo socio del Negro Lobo, cuyo expediente está en la nueva Corte como llaman a esta que preside el cartel azul.
Al volver el otro lunes, después de la pascua cristiana de resurrección, el experimento continuará con la aprobación del modelo Bukele y la eliminación jurídica de la oposición política. La reflexión que nos queda para las hamacas de estos días santos es si vamos a esperar la obra redentora del espíritu santo o haremos nosotros con su auxilio que ocurran los milagros. Buenas noches

























