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Tegucigalpa.-  Con testimonios marcados por la memoria, la resistencia y la defensa de los derechos humanos, representantes de las redes de defensoras y defensores acompañadas y capacitadas por el Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras (COFADEH) participaron en una jornada conmemorativa por el Día Nacional del Detenido Desaparecido y el Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas.

Desde diferentes sectores del país, las redes llegaron para recordar a quienes fueron víctimas de desaparición forzada y reivindicar sus luchas por una Honduras diferente, al tiempo que expresaron su preocupación por las actuales condiciones de inseguridad, persecución y vulnerabilidad que enfrentan las comunidades y quienes defienden los derechos humanos.

Durante la jornada, Hermelinda Herrera, representante de la Red de Defensores y Defensoras de Derechos Humanos del Sur (Redehsur), destacó la importancia de mantener vigentes los nombres y las historias de las víctimas.

“Hoy tenemos aquí a nuestros compañeros en pancartas, hacemos un acto simbólico, los recordamos y los tenemos vigentes”, expresó, al señalar que las defensoras y defensores continúan enfrentando escenarios de violencia y ausencia de políticas públicas efectivas para proteger a la población.

Herrera expuso la preocupación de las comunidades del sur de Honduras ante situaciones de violencia, represión y falta de atención a necesidades básicas. También denunció las condiciones de sequía que afectan a municipios de la zona y las dificultades que enfrentan las familias, particularmente niñas y niños.

La defensora hizo además un llamado a los organismos internacionales para que escuchen las voces provenientes de las comunidades y contribuyan a visibilizar las situaciones que enfrentan quienes defienden los derechos humanos.

“No podemos estar viendo desde la barrera todo lo que está ocurriendo, no podemos ser indiferentes”, manifestó, al reivindicar el compromiso de las redes para continuar alzando la voz por quienes no tienen voz.

Por su parte, Eriberto Ramírez, integrante de la Red de Defensores y Defensoras de Derechos Humanos de El Paraíso, compartió parte de su historia personal y su recorrido en la defensa de los derechos humanos.

Ramírez recordó que durante su juventud perteneció a las Fuerzas Armadas y posteriormente tuvo que emigrar a Estados Unidos. Años después, las capacitaciones recibidas a través del COFADEH le permitieron reencontrarse con su historia y fortalecer su compromiso con la defensa de los derechos humanos.

“A través de las capacitaciones […] me encontré conmigo mismo en el 2010 y estuve en las luchas en las calles”, relató.

Durante su intervención también recordó acontecimientos ocurridos durante la década de los 80 y la presencia de personas detenidas en recintos militares. Explicó que, siendo recluta, desconocía inicialmente lo que ocurría, aunque algunos soldados ayudaban a los detenidos llevándoles alimentos.

Con el paso de los años, señaló, comprendió la dimensión de los hechos y el papel que algunos mandos militares tuvieron en situaciones de violencia y criminalidad.

Actualmente, Ramírez continúa realizando labores de defensa y acompañamiento en Trojes, El Paraíso, incluso desde su taller de carpintería, donde orienta a personas de su comunidad.

Al finalizar, agradeció al COFADEH por la formación recibida y expresó su solidaridad con las familias de las personas desaparecidas, haciendo un llamado a las nuevas generaciones a continuar defendiendo Honduras y a mantener viva la memoria.

La memoria también vive en los pueblos indígenas La jornada también contó con el testimonio de Albertina García, integrante de Redhil-Paz, quien recordó sus primeros acercamientos a las luchas sociales y su participación en acciones de solidaridad con personas perseguidas y detenidas durante los años de represión.

García, integrante del pueblo Lenca, relató parte de su experiencia acompañando a comunidades afectadas por el conflicto entre Honduras y El Salvador y recordó las difíciles condiciones que enfrentaron familias desplazadas y comunidades ubicadas en territorios fronterizos.

Su testimonio también destacó el papel de las mujeres que han sostenido las luchas sociales durante décadas.

Recordó su participación en el proyecto Mil Mujeres por la Paz, en el que compartió con Berta Oliva, coordinadora de cofadeh y señaló que, pese al paso de los años y las dificultades, continúan organizadas y defendiendo sus derechos.

“Seguimos en la lucha […] hasta mientras Dios nos permita caminar aunque sea renqueando”, expresó.

García manifestó además su admiración por la resistencia de Berta Oliva frente a las amenazas y llamó a las juventudes a asumir la responsabilidad de continuar las luchas que las generaciones anteriores han sostenido.

“Incito a los jóvenes a tomar esa bandera que nosotros vamos a dejar”, expresó, advirtiendo sobre los desafíos que enfrenta actualmente Honduras.

Memoria que se convierte en compromiso

Los testimonios de las redes de derechos humanos evidenciaron que la memoria de las personas detenidas desaparecidas no permanece únicamente en las fotografías, pancartas o actos conmemorativos. Vive también en las comunidades, en las historias de quienes sobrevivieron a la represión y en las nuevas generaciones que hoy asumen la tarea de continuar las luchas por verdad, justicia y dignidad.

Las redes acompañadas y capacitadas por el COFADEH reafirmaron así su compromiso de continuar alzando la voz por quienes fueron silenciados, acompañando a las comunidades y defendiendo los derechos humanos frente a las distintas formas de violencia y vulneración.

A décadas de los hechos que marcaron la historia reciente de Honduras, sus voces recuerdan que olvidar no es una opción y que mantener viva la memoria constituye también una forma de resistencia.