A 12 años del asesinato de Margarita Murillo, su memoria sigue floreciendo en la lucha campesina y popular

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Tegucigalpa.- Este 27 de agosto se cumplen 12 años del asesinato de la histórica dirigente campesina Margarita Murillo, ocurrido en 2014, mientras sembraba una parcela de la Empresa Asociativa Campesina en El Planón, municipio de Villanueva, Cortés.

Margarita era presidenta de una organización integrada por 23 familias campesinas que habían tomado posesión de esas tierras del Estado siete años antes y se encontraban en proceso de legalización.

Su asesinato no logró borrar su legado. Su memoria continúa presente en las luchas campesinas, feministas y populares que exigen el derecho a la tierra, justicia y dignidad para quienes defienden sus territorios y derechos.

Murillo había denunciado amenazas contra su vida y contaba con medidas cautelares de protección otorgadas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). Sin embargo, estas medidas fueron insuficientes en la práctica y no evitaron que fuera asesinada.

Nacida en 1958, Margarita inició desde los 13 años su participación en la lucha agraria en el departamento de Copán. En 1975 participó en la histórica Marcha del Hambre, una movilización campesina que pretendía llegar a Tegucigalpa con alrededor de 40 mil personas y que fue duramente reprimida.

En 1980 se integró al Frente de Unidad Nacional Campesino (FUNACAM), participando en acciones de recuperación de tierras. Posteriormente, en 1985, formó parte de la fundación de la Central Nacional de Trabajadores del Campo (CNTC), donde integró su directiva nacional y ocupó, entre otros cargos, las secretarías de Actas y de la Mujer.

Su compromiso con la defensa de los derechos agrarios provocó la persecución de terratenientes y agentes del Estado. En 1987 fue capturada, permaneció desaparecida durante 27 días y sufrió torturas y violencia sexual. Posteriormente fue presentada por la Policía y acusada de terrorismo, sin que se presentaran pruebas en su contra.

Los abusos cometidos contra Margarita y otros campesinos fueron documentados y denunciados por organismos de derechos humanos. Sin embargo, ninguno de los responsables fue llevado ante la justicia.

Durante las décadas de 1990 y 2000, Murillo también tuvo una activa participación política y social. Formó parte del Partido Unificación Democrática, del Foro Social del Valle de Sula y de la Coordinadora Nacional de Resistencia Popular (CNRP), constituida formalmente en 2003.

Tras el golpe de Estado del 28 de junio de 2009, fue designada por el movimiento de resistencia como coordinadora departamental en Cortés del Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP), participando en las movilizaciones contra el régimen golpista, muchas de ellas reprimidas por policías y militares.

La investigación de su asesinato estuvo inicialmente a cargo de la fiscal Marlen Banegas, quien asumió el caso con dedicación. Banegas, sin embargo, fue asesinada posteriormente en San Pedro Sula.

A 12 años del crimen, la exigencia de justicia permanece. La vida y trayectoria de Margarita Murillo recuerdan que la defensa de la tierra y los derechos del campesinado ha tenido un alto costo para quienes han decidido organizarse y luchar.

Margarita Murillo vive en la memoria de quienes continúan levantando la bandera de la lucha campesina y popular. Su legado sigue floreciendo y la demanda de justicia continúa vigente.