DESPUÉS DE LA PAUSA, MORAZÁN VIGILA

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Retornamos a este micrófono tras una pausa que, lejos de enfriar, ha puesto al rojo vivo las venas abiertas de nuestra patria y del mundo entero.

Venimos saliendo de una semana morazánica que sirvió de vitrina para el desamparo nacional. Mientras miles de hondureños con capacidad económica cruzaron la frontera hacia El Salvador, atraídos por esa percepción de seguridad creada por el bukelismo, en el suelo que compartimos la violencia no se tomó vacaciones.

Amigas y amigos oyentes, la tregua no existió para los pueblos lencas. En menos de una semana, dos de sus líderes comunitarios en occidente — Audelio Lorenzo Manueles y Manuel Rodríguez —, fueron cobardemente asesinados en el occidente del país. Confrontación política y disputa del territorio a investigar.

Estos crímenes no fueron hechos aislados, ocurren en la víspera de la discusión y aprobación de reformas penales cocinadas sin la ilustración jurídica de la Corte Suprema. A lo zamarro, a la línea de Zambrano y a la ilustración del diputado que nadie eligió.

Este es el libreto calcado de la derecha fascista, esa que crea enemigos radicales y terroristas sociales, que construye pretextos jurídicos e ideológicos para aumentar la discrecionalidad de la corrupción y dar carta blanca a policías y militares violentos para aplastar la protesta social.

Para quienes sintonizan Voces contra el Olvido a lo largo y ancho del territorio, el cuadro nacional es precario y asfixiante: los combustibles se encarecen sin ningún control en el mercado local, mientras la salud y la educación son abandonadas como derechos sociales por una inacción perversa, que nos lanza calculadamente a los buitres privados. O nos expulsa hacia las eficientes clínicas públicas salvadoreñas.

Esto nos inquieta, nos indigna estar sometidos a un régimen de criminalidad organizada instalado por Donald Trump desde enero de 2026, un pajarraco sin rumbo humano, un puñado de bandidos sin orientación social, un entramado que fue diseñado para resolverle la situación a Juan Orlando Hernández, quien hoy se dedica a andar probando pastas picantes mientras los millonarios de Próspera acechan el litoral para construir granjas de robots, de la mano de socios sionistas empeñados en expandir su gran Israel desapareciendo a Honduras.

Pero este zarpazo al pueblo hondureño se comprende mejor al levantar la mirada al plano internacional. Lo que vemos hoy en Italia, España y Francia es un espejo idéntico de cómo el abandono de la agenda social por parte de las derechas sin alma tiene un impacto criminal inmediato en la gente.

En la vieja Europa no hay brújula. En Italia y Francia, las elites de Meloni y Macron desatan el aparato de represión contra gigantescas movilizaciones provocadas por las reducciones presupuestarias a profesores, a la investigación científica y a los materiales pedagógicos para los estudiantes.

En España, el desahucio de personas vulnerables que no pueden pagar sus rentas, entregando la vivienda a la lógica buitre de la industria inmobiliaria, mantiene al rojo vivo la campaña hacia las elecciones adelantadas de noviembre. Para colmo, la guerra de la OTAN contra Rusia utilizando a Ucrania es otro espejo de fracaso, con sociedades rehenes de presupuestos militares sin fondo y sometidas a una zona oscura donde Trump les dicta las reglas y juega enchute con sus liderazgos.

Y es que, señoras y señores, el comerciante sin escrúpulos de la Casa Blanca fracasa militarmente en Medio Oriente provocando consecuencias globales inmediatas a nuestra fragilísima economía y a la de todos los países no productores de energía.

Con el estrecho de Ormuz cerrado por Irán en absoluta determinación de guerra, y los hutíes clausurando el paso petrolero a los jeques árabes aliados de Washington, el magnate de la Casa Blanca se tambalea.

Esta marioneta de los vendedores de armas, de los barones de la inteligencia artificial y del club de los petroleros, enfrenta en dos semanas unas elecciones legislativas de medio término que son un referéndum a su segundo mandato. Finge demencia diciendo que no está en campaña, pero ofrece dinero abierto a los votantes en los estados comprometidos para el MAGA.

Por eso resulta tan potente el eco de la dignidad internacional que resonó hace poco. La abogada sudafricana ex integrante de la Corte Penal Internacional ganadora del Premio Nobel de la Paz, “Navi” Pillay, hizo mofa de Trump al recibir la estatuilla, bromeando compartirla con él como hizo de verdad la arrastrada Corina Machado, de la oposición financiada de Caracas.

Es incómodo – para no decir otra palabra — que el magnate reclame cada vez el galardón de la paz asegurando falsamente haber resuelto ocho guerras inexistentes o que él mismo provocó, llegando al colmo de enumerar el brutal e ilegal secuestro de Maduro y su esposa como una guerra ganada.

Frente a ese discurso tramposo, la voz de Navi Pillay representa la urgencia de una Corte internacional capaz de juzgar a las potencias y a falsos líderes políticos, criminales de guerra, para regular un derecho internacional que no debe ser exclusividad de estados bandidos como Estados Unidos o Israel.

Llegando al cierre de este espacio, desde este comité de familiares de detenidos-desaparecidos en Honduras, hilvanamos nuestra lucha con la movilización colectiva de la conciencia global y abrazamos con profunda solidaridad a los pueblos de Cuba y Brasil, que resisten el bloqueo, la injerencia, la agresión.  

Nos hermanamos con Cuba la solidaria, la sociedad que enfrenta las amenazas brutas de un imperio embustero que aísla a su pueblo con la intención fallida de forzar un quiebre político interno, para desembarcar luego sus marines y poner a Rubio de gobernador.

Nos solidarizamos con Brasil, bajo la amenaza de un bolsonarismo que es una secta rabiosa contra la vida en el nombre del dios dinero, que intenta impedir la continuidad de un gobierno que se ocupa de los de abajo.

Por el derecho irrenunciable a la libre organización, a la libre movilización y al rescate de la Patria de manos de esta élite no hondureña:

¡Honduras, no te rajes! Morazán vigila. Buenas noches.