Comenzando el nuevo año, el todavía consejero electoral Marlon Ochoa llegó al Cofadeh a presentar denuncia formal contra la persecución política del régimen de Trump instalado por la fuerza en Tegucigalpa tras una conspiración multifacética, multimillonaria, esencialmente sucia y vulgar.
En cámaras, Zambrano, Cálix, Segura y Asfura aparecieron como los instigadores visibles de la venganza, los perros de garra, pero en las sombras los dueños de estos zamarros decidían la ejecución del guión criminal.
La estrategia era el ataque a la credibilidad del gran testigo del crimen electoral, su citatoria a la inquisición de los fríos, sádicos, fanáticos y manipuladores Torquemadas del Congreso, y finalmente su encierro en cualquier cárcel del país donde la pandilla oficial de asesinos pudiera hacer su parte al estilo del crimen de Magdaleno Meza.
El testimonio de Ochoa documenta evidencias de la conspiración contra la credibilidad electoral de marzo y noviembre de 2025, que tuvo los rostros enjutos de Cossette y Paola como mamparas de las piruetas públicas ordenadas por el príncipe de las tinieblas.
En su condición de testigo principal y único, porque la complicidad activa de esas tristes señoras fue total del lado de la conspiración, Marlon quedó expuesto a la MS13, a la embajada de Estados Unidos y al cohep, que dirigieron en grueso el asalto externo e interno del 30 de noviembre.
En el encono fúrico de la élite maldita de Honduras ningún partido, ninguna fuerza popular y ninguna propuesta económica o ideológica alternativa, debe tener participación en la disputa del poder político del Estado botín.
En ese propósito totalitario, antidemocrático y terrorista, la élite maldita destituyó esta semana al consejero titular Marlon Ochoa y al magistrado de justicia electoral Mario Morazán, y a los suplentes Lourdes Mejía y Gabriel Gutiérrez.
Morazán, con hidalguía, pero en absoluta indefensión, se sometió al tribunal del odio y la venganza de los millonarios criminales de Honduras, dejando simpatías entre sus parciales y risas tontas en los 90 juzgadores que usaron el robot GPT de inteligencia artificial para interrogarlo.
Ochoa no asistió a ese ritual de la ignominia, pero su verdad quedó en las actas que no fueron contadas, en los videos que documentaron los crímenes, en los códigos fuente robados para operar el sistema desde fuera, en los audios de la maldad, en las herramientas de la embajada y en los manuales de las maras de observación internacional, entre otras evidencias.
Los hechos consumados, las acciones criminales derivadas y el poder actual de los asesinos institucionales es considerado crítico y además ensanchado por la inminente reimplantación política del capo de capos; en consecuencia, el Comité urgió medidas cautelares inmediatas a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos para proteger la vida de Ochoa y su familia.
A la espera no siempre razonable de esos términos burocráticos del sistema interamericano y frente a la agresividad de los actores denunciados, Ochoa valoró el riesgo para su esposa y sus niños ante la amenaza descomunal del Estado que entregó a los delincuentes la llave, y tomó la decisión de salir de Honduras para demandar asilo en un país seguro y conservar al menos intacta su libertad de expresión.
Atrás deja el joven valiente un país víctima de la agresión de Israel y Estados Unidos contra Irán pagando precios exagerados por la energía y los derivados del petróleo, sin salud ni educación garantizada; una Nación sin liderazgo ni plan, a la deriva, hacia los brazos otra vez de los criminales que privatizan lo público hasta hacerlo mierda.
Con la determinación del Departamento de Estado de Estados Unidos de pulverizar el Acuerdo de Cartagena que puso fin en 2012 a la crisis política provocada por el rompimiento constitucional de 2009 y con la violación de la jurisprudencia internacional sobre juicio político para eliminar a Libre, Honduras queda de nuevo en una zona gris de la cual podría nacer un nuevo quiebre político que nos convertiría en el Perú o en el Ecuador de Centroamérica.
Con un loco en Washington asumiéndose rey de la Tierra, Jesús de los cristianos, profeta de los sionistas, guerrero de Persia, propietario de Nasry Asfura, gerente de Cuba y Venezuela, el panorama internacional no es alentador.
El exilio de Marlon nos pone a pensar en ese mundo autocrático sin reglas y en esa Honduras que se fue lejos forzada por la violencia de 1980, la devaluación monetaria de 1990, el huracán de la pobreza en el 2000, el golpismo narco de 2010 y la extorsión de Hernández y su Cohep desde 2015. Más de dos millones de personas, miles de ellas por razones políticas.
No es fácil el exilio de Marlon. Es una ruptura, un recomenzar de cero, una lacra que ya fue impuesta con encierro, destierro, entierro por el cachureco Carías durante 16 años, y por los liberales en 10 años, de 1980 a 1990.
No olvidamos, porque no nos da la gana. Buenas noches.


























