Tomás Nativí Gálvez: 45 años de impunidad y una memoria que sigue exigiendo justicia

0
27

Tegucigalpa.- En el marco de la conmemoración del Día del Estudiante en Honduras, este 11 de junio se cumple el 45 aniversario del secuestro y desaparición forzada del profesor, sindicalista y revolucionario Tomás Nativí Gálvez, uno de los casos emblemáticos de las violaciones a los derechos humanos ocurridas durante la década de los años ochenta.

La noche del 11 de junio de 1981, seis hombres encapuchados irrumpieron en su vivienda ubicada en la colonia El Hogar de Tegucigalpa y lo sacaron por la fuerza junto a su compañero Fidel Martínez. Desde entonces, ambos permanecen desaparecidos.

A 45 años de estos hechos, la impunidad continúa. Ninguna persona ha sido juzgada ni condenada por su secuestro y desaparición. Sin embargo, también permanecen vivas la memoria, la exigencia de justicia y la lucha de quienes han dedicado su vida a la búsqueda de la verdad y de respuestas para las víctimas y sus familias.

Entre ellas destaca la coordinadora general del Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras (COFADEH), Berta Oliva -su esposa-, quien junto a cientos de familiares ha mantenido firme la demanda de verdad, justicia y reparación.

Tomás Nativí Gálvez constituye un referente de la lucha antiimperialista, antioligárquica, popular y revolucionaria en Honduras. Fue fundador de la Federación de Estudiantes de Segunda Enseñanza (FESE) y del Frente Estudiantil Socialista (FES); integró la Comisión Política y se desempeñó como secretario de Organización del Partido Comunista de Honduras (PCH). Asimismo, fue fundador y coordinador general de la Unión Revolucionaria del Pueblo (URP).

Su pensamiento y compromiso político se desarrollaron en el marco de la construcción de una fuerza social revolucionaria impulsada desde el movimiento estudiantil y popular, bajo la convicción de que la transformación social debía surgir de la participación activa del pueblo.

Tomás soñaba con una Honduras más justa, donde la niñez tuviera acceso a la educación, la población gozara plenamente de su derecho a la salud y se construyera una patria libre y soberana. Su desaparición no logró borrar esos ideales; por el contrario, contribuyó a fortalecer las luchas por la justicia social y los derechos humanos.

Los responsables de estos crímenes intentaron imponer el silencio y el olvido, borrar los rostros, las historias y los proyectos de vida de quienes fueron víctimas de la represión estatal. No lo han conseguido. Cada aniversario, cada acto de memoria y cada acción impulsada por el COFADEH constituyen una forma de resistencia frente a la impunidad y una reafirmación del compromiso con la verdad y la justicia.