Vallecito, Gualaco, Olancho.- Durante una jornada de formación orientada a fortalecer la organización comunitaria para la defensa de las tierras, el territorio y los bienes comunes, pobladores de Vallecito, Los Lirios y Las Piedras reflexionaron sobre las profundas transformaciones que ha experimentado la zona en las últimas tres décadas y expresaron su preocupación por lo que heredarán las nuevas generaciones.
En la jornada impartida por el Comité de Familias de Detenidos Desaparecidos en Honduras (Cofadeh), relataron los habitantes que décadas atrás en Vallecito había apenas unas ocho o diez viviendas, caminos en lugar de calles y abundantes bosques de pino, fuentes de agua, quebradas y lagunas. También existía una amplia diversidad de fauna, entre ella venados, guaras, tigrillos y otras especies que actualmente ya no se observan.
La comunidad también recuerda cultivos y árboles frutales como manzanas, naranjas y aguacates, además de semillas y animales criollos que formaban parte de la alimentación y de las prácticas tradicionales.

Sin embargo, en los últimos 30 años, la deforestación, la actividad de empresas madereras y el ingreso de maquinaria han transformado considerablemente el territorio.
Los pobladores señalan que el bosque se ha reducido, varias quebradas y fuentes de agua se han secado y algunas especies animales y cultivos han desaparecido.
Los antiguos pozos y nacientes, que anteriormente mantenían agua durante todo el año, también han disminuido o desaparecido.
Aunque la población ha crecido y actualmente existen alrededor de 50 viviendas, además de escuela, iglesia y calles, persisten importantes carencias.
La comunidad no cuenta con energía eléctrica y el acceso continúa siendo difícil, debido a las malas condiciones del camino, ubicado entre zonas montañosas, con precipicios y paredones. La motocicleta es uno de los principales medios utilizados por los habitantes para movilizarse.
Ante esta realidad, durante la jornada surgió una pregunta que resume la preocupación comunitaria: si en 30 años se ha perdido tanta naturaleza, ¿qué quedará dentro de los próximos 20 o 30 años para las nuevas generaciones?
La reflexión llevó a los participantes a señalar la necesidad de organizarse para defender el territorio, el agua, los bosques, los animales, las semillas criollas y los conocimientos ancestrales.
Los habitantes recordaron que en la década de 1990 todavía era común encontrar cerdos y gallinas criollas, así como variedades tradicionales de maíz. También destacaron prácticas ancestrales relacionadas con la conservación de semillas y el aprovechamiento y filtrado del agua.

Durante el encuentro se reflexionó además sobre la importancia de utilizar un lenguaje respetuoso para reconocer la identidad de los pueblos indígenas, promoviendo términos como pueblos indígenas, semillas criollas y animales criollos, en lugar de expresiones que pueden reproducir formas de discriminación.
Los participantes consideraron fundamental recuperar la memoria comunitaria para que las nuevas generaciones conozcan la historia y las transformaciones que ha vivido su territorio, así como los conocimientos que heredaron de sus abuelos y antepasados.
Uno de los principales aprendizajes de la jornada fue que la defensa del territorio requiere organización, participación y unidad comunitaria. Aunque reconocen que existen temores y dificultades para involucrarse, los pobladores insistieron en que solo mediante una fuerza colectiva podrán enfrentar las amenazas y proteger los bienes naturales y culturales que aún permanecen en Vallecito y sus comunidades.


























