Tegucigalpa.- En el marco del Día Nacional por el Derecho a la Verdad, la Memoria y la Justicia, el Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras (Cofadeh), junto a Café Paradiso, desarrollaron el cineforo El Embajador, un espacio de encuentro y reflexión que reunió a distintos sectores sociales, estudiantes, periodistas y defensores de derechos humanos.
La actividad giró en torno al documental El Embajador, del cineasta noruego Erling Borgen, que aborda las violaciones a los derechos humanos, asesinatos y desapariciones forzadas ocurridas en Centroamérica durante las décadas de los años 70 y 80, en el contexto de la Doctrina de Seguridad Nacional y la injerencia estadounidense en la región.

A través de testimonios de familiares de víctimas y testigos de hechos atroces, el documental expone el papel desempeñado por el exdiplomático estadounidense John Dimitri Negroponte, señalado por su vinculación con políticas que favorecieron la represión y la desestabilización en países como Honduras y Nicaragua.
Tras la proyección, el espacio se abrió a las reflexiones de los asistentes, entre ellos periodistas que han acompañado de cerca los procesos de memoria histórica en el país, quienes coincidieron en la necesidad de profundizar en la reconstrucción de la verdad desde las víctimas.
El periodista Bartolo Fuentes señaló que, aunque el documental permite comprender parte de lo ocurrido, aún existe una gran deuda con quienes sufrieron la represión:
“Ahora aquí estamos hablando del embajador, pero tendríamos que hacer otro trabajo para hablar de las víctimas del embajador, que son muchísimas y muchísimas”.
En su intervención, recordó una experiencia de los años noventa, cuando un sacerdote en Choloma elaboró un calendario con los nombres de personas desaparecidas y asesinadas, esfuerzo que fue criminalizado por las autoridades: “Lo capturó la policía… y lo expulsaron del país. Ese era el material subversivo que tenía”.

A partir de ello, propuso retomar iniciativas que permitan dimensionar la magnitud de los crímenes: “Deberíamos de tener ese calendario y que no se nos quede nadie afuera… uno hace un recorrido de enero a diciembre y va a ver que todo el calendario está cargado de tantos nombres y hechos”.
Fuentes también reflexionó sobre la dignidad de las víctimas que resistieron bajo tortura: “Estos compañeros que fueron capturados y torturados, murieron precisamente porque no dijeron nada… esos hechos, aunque son dolorosos, deben servirnos de inspiración”.
Asimismo, planteó la necesidad de utilizar nuevas herramientas tecnológicas para acercar estas historias a las nuevas generaciones: “Si hubiera aquí en el país cinco muchachos o muchachas que manejen esa tecnología… se pueden hacer producciones… recrear esos hechos”.
Por su parte, el periodista Cesario Padilla aportó una reflexión desde la experiencia personal y el compromiso con la memoria, recordando cómo desde joven se vinculó a espacios de protesta y denuncia: “Mi profesor de español me llevó a escondido… al plantón que hubo en esa embajada”.
Padilla hizo un llamado a recuperar el papel de la universidad como espacio crítico:
“Es importante que quienes tuvimos o tenemos un pasado en las aulas universitarias, regresemos precisamente a ellas y a despertar el sentido de la indignación”.
También advirtió sobre el silencio que persiste en estos espacios frente a la realidad del país: “En la universidad impera todavía ese silencio… se mantiene silenciado al sector estudiantil”.
Al mismo tiempo, destacó la importancia de iniciativas impulsadas por el Cofadeh para acercar a las nuevas generaciones a la memoria histórica, y llamó a construir procesos colectivos de documentación: “Si nos podemos juntar, documentar, fotografiar, tomar testimonio, aunque sea con un celular, podemos ir haciendo cosas para dejar esa huella a futuro”.
Finalmente, cerró con un llamado a la organización y a romper el silencio:
“Hay que seguirnos juntando… para seguir rompiendo la violencia del silencio que nos quieren imponer”.
El cineforo no solo permitió revisitar un periodo doloroso de la historia reciente, sino también reafirmar que la memoria sigue siendo una herramienta fundamental en la búsqueda de verdad y justicia en Honduras.

























