La Memoria contra el Silencio

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Este domingo 30 de agosto, el mundo conmemora el Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, una práctica atroz que sigue tocando a la humanidad entera.

En Honduras, esta fecha cobra un peso histórico desgarrador porque las víctimas existen. Las personas sobrevivientes de ese horror siguen chocando los mismos caminos de sus verdugos impunes.

Por eso conmemoramos también mañana el Día Nacional del Detenido Desaparecido, una brutalidad que la sociedad hondureña sufre desde 1980 por decisión de la Agencia Central de Inteligencia.

La CIA, asociada con la la DEA, el Mossad y el batallón de la muerte 3-16, hicieron el trabajo sucio de la Guerra Fría desde la embajada de la avenida La Paz, bajo el mandato del payaso criminal Ronald Reagan y su siniestro embajador Demetrio Puente Negro, compadre del general asesino, el de la Biblia bajo el brazo.

Han pasado 46 años desde la imposición de aquella “Doctrina de Seguridad Nacional”, que en realidad fue una política de Estado de muerte y exterminio de la oposición.

Frente a ese legado de horror, las víctimas exigen hoy verdad, justicia y reparación al Estado, a través de una iniciativa de ley integral introducida al Congreso Nacional en abril de 2024.

El anteproyecto de ley fue atacado con el silencio de las fuerzas paralelas y los medios de comunicación, controlados por familias corresponsables de las desapariciones forzadas, los mismos actores que bloquearon esfuerzos precedentes en 1995 y en 2006. Entre ellos, no dudamos por supuesto la participación del brazo largo de la embajada injerencista.

El Pentágono impuso esta doctrina de muerte al gobierno de Suazo Córdova y a los dos ejecutivos subsiguientes, el de Azcona y el de Callejas. Bajo el falso pretexto de protegernos del comunismo, en aquel momento atribuido a Cuba, Nicaragua y a la URSS, se justificó lo injustificable: la vigilancia, la persecución, el secuestro, la tortura y el asesinato de líderes sindicales, estudiantiles, campesinos y familias enteras considerados subversivos.

Casi 65 años después, el discurso enemigo contra nuestros seres queridos solo ha cambiado de nombre. Hoy apuntan a China y a Irán, pero la estrategia de persecución sigue siendo la misma. El discurso del capo indultado por la Casa Blanca es que para controlar socialmente hay que matar.

Lo más grave es que las estructuras de impunidad siguen vigentes. La Convención contra la Desaparición Forzada de la ONU cumple en diciembre 20 años de adopción y, como parte de esta efeméride, la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos en Honduras organizó en la víspera un foro público para destacar ese instrumento. Sin embargo, la convención no ha sido todavía capaz de disputarle la verdad y la justicia al Estado, ni a los poderes paralelos del COHEP, los medios corporativos, el Batallón 3-16, las iglesias y el crimen organizado. Hoy, sectores del poder paralelo, corporaciones multinacionales y manipuladores de la conciencia universal como Fernando Cerimedo, disparan al corazón de las emociones para propagar el odio y atacar la memoria. Es un esquema de retroceso impulsado por el sionismo israelita, esa ala perversa del imperialismo que controla a Donald Trump, a gobiernos del continente, a medios de comunicación y a iglesias de la prosperidad.

Pero la memoria no se rinde; se manifiesta en el arte y en el encuentro. Anoche, de modo conmemorativo, el COFADEH co organizó con el Café Paradiso una velada de lectura de poesía para honrar los nombres, las luchas valientes y las memorias inmortales de esos héroes y heroínas de las noches tristes de la desaparición.

También este sábado, el comité de familiares realizó en Amarateca, en el Museo contra el Olvido, un encuentro en memoria de las personas desaparecidas por Estados Unidos y por los gobiernos de los partidos Liberal y Nacional. En este encuentro, así como en el foro del viernes, participó Carmen Rosa Villa Quintana, vicepresidenta del Comité contra la Desaparición Forzada de la ONU, respaldando una lucha evolutiva que no puede volver atrás.

Mientras transcurría el encuentro alrededor de los vestigios de la Casa del Terror en el valle de Amarateca, al mismo tiempo, en el campamento de Satuyé, frente a la Corte Suprema de la diosa Temis, los pueblos negro e indígena exigen el retiro de la ley de los industriales y el cumplimiento de tres sentencias de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Allí, la voz de Miriam ya no está en solitario; se ha multiplicado en miles, rompiendo el horrible silencio de los medios racistas.

Esta batalla por la verdad nos remite directamente a este programa, Voces contra el Olvido, que hoy celebra 26 años de existencia. Nacimos en un momento crítico tras el paso del huracán Mitch, cuando Carlos Flores Facussé gobernaba con chumpas negras las interminables cadenas obligatorias de radio y televisión, intentando apagar la fuerza del foro ciudadano. Queriendo ahogar la libertad de la sociedad organizada en pueblos y caseríos.

Estas Voces contra el Olvido nacieron bajo un verdadero cerco a la libertad de expresión que nos obligó a fundar C-Libre para denunciar internacionalmente el oligopolio mediático de las empresas fundadoras de la APROH con los Hawit, los Ferrari, los Vinelli y los Facussé.

El presidente de ese cartel mediático a la época del postMitch intentó quebrar la columna vertebral de COFADEH usando espíritus de traición, amantes de las papas fritas. Y ¡cómo olvidar! que el golpe de Estado de 2009 nos obligó a migrar de frecuencias. El golpismo nos siguió persiguiendo, pero aquí estamos. Hoy celebramos 26 años rompiendo el silencio y queriendo sumar décadas en adelante, sosteniendo el carácter evolutivo de los derechos humanos: memoria, verdad, justicia, reparación y garantías de no repetición. Que así sea. Buenas noches.