Según la Biblia de los cristianos – que no de los judíos –, un impío es una persona que vive de espaldas a Dios, pero invocando su nombre en vano; es un lana que confía solo en su propio criterio; un vengador que práctica la injusticia, la maldad y el egoísmo de forma habitual, sin rubores, orgullosamente cínico.
A ese tipo de personas, el texto sagrado del profeta Isaías les recuerda que «No hay paz” para ellos en el reino del Señor, y que “sus vidas son como el mar agitado que no encuentra descanso ante un Dios justo, que no da por inocente al malvado, y que pone fin a sus obras de injusticia”.
Que así sea, porque aquí en la Tierra la Corte Suprema de Justicia a nivel de Pleno tiene ahora mismo los expedientes de dos impíos con sus manos manchadas de sangre. Ese general del golpe, y este cachureco lámpara que se aprovechó del golpe.
Acusado por las víctimas sobrevivientes del 5 de julio y por las evidencias de su paso por la criminalidad organizada, el Romeo de 2009 está en manos de la asamblea general de la Corte Suprema cuyos miembros decidirán si su expediente continúa hacia la cárcel o hacia el sobreseimiento. Ese es el dilema del anciano general enmontañado…
El otro, es el jefe de todos los impíos. El que llega mañana porque un juez garífuna le suspendió temporalmente la orden de captura nacional e internacional por el caso Pandora II, y otros crímenes. Llega, según su discurso, a presentarse voluntariamente ante los jueces el 3 de agosto y a reclamar sus caballos, sus bicicletas de montaña, sus perros y sus fundaciones.
De acuerdo a Porfirio Lobo, ex presidente de 2010 y ex correligionario de joh, los poderes ocultos ya le transfirieron miles de millones a sus fundaciones para operar con plenos poderes. Él, de su lado, hace las cuentas: he perdido un hermano, una esposa y un hijo por la violencia de joh.
Lobo llamó al retornado “narcotraficante sentenciado por un jurado popular en Nueva York”, criminal indultado por un grupo de millonarios que le escribió el texto a Trump, y que lo introducen mañana a Palmerola con agentes del sionismo internacional, que controlan las agencias federales de Estados Unidos.
¡Qué país esta Honduras!
La presencia de los criminales con poder ante los jueces no solamente pone en peligro las formas y los fondos de la justicia nacional e internacional, pone en peligro a la humanidad.
Estamos en unos momentos de regreso a las cavernas. Allá afuera el fascismo prospera, esa idea que los débiles necesitan figuras fuertes, caciques, pisones despiadados, sanguinarios infieles, que pongan orden en nombre de Dios a los migrantes, a los comunistas, a las mujeres, a los indígenas y negros, a los homosexuales y a las lesbianas, a los opositores políticos y a los empresarios enemigos…
¿Se imaginan ustedes qué pasará con las nuevas olas de migración forzada y de exilio desde Honduras hacia Europa y Estados Unidos cuando aumente el terror de la mara y el cartel que están acostumbrados a la gerencia de este tipo?
No nos extraña que la embajada de Estados Unidos ni la embajada de la Unión Europea estén guardando silencio, sin alertas de inseguridad en sus muros, ante este suceso divisor profundamente fracturante de la sociedad, que supuestamente ocurre este domingo.
No nos extraña su silencio cómplice porque ocurre exactamente lo mismo que el diputado verde europeo, Leo Gabriel, dijo en 2013. Las monarquías europeas y el establishment gringo prefieren un dictador amaestrado, un perro fiel y no gobiernos reformistas con criterios independientes.
Lo que Honduras debe entender es que el prisionero de Nueva York, el hermano de Tonny Hernández, no viene a corretear ingenuamente sus mastines Café y Cacao, Teo, Titán y Tigre; viene a operar la política de las sombras. Al declive jubilar de Carlos Flores Facussé y al ocaso del viejito Asfura, las compañías fruteras, petroleras y los carteles de células madres, criptomonedas y zedes ponen a joh al relevo con 40 años de utilidad, mientras encuentran a otro pío que tire sus cordeles.
Para el sionismo, la DEA, el Mossad y la CIA este tipo de experimentación en Honduras es todavía fácil, porque cuentan con cúpulas eclesiales sumisas al presupuesto mensual y ni hablar de la sumisión de las élites económicas, mediáticas y partidarias.
El proceso que vivimos es la reimplantación de un operador sin hígado que garantice el serpenteo de la culebra entre árabes, hebreos, judíos, cristianos, nativos, agnósticos, justos y criminales. Ese es su juego de poder con pita corta.
Nosotras, desde esta columna editorial llamamos a los actores sociales diversos de Honduras– no a esas burocracias sociales pro gringas–, sino a estos actores de calle que aún les pescocea el alma esa ley perversa de los industriales del despojo y el pillaje, y que están junto a los indígenas y los garífunas planificando más presión desde abajo, más manifestación pública orgánica contra la agro-industria exportadora que le vale calcetín nuestro porvenir. Y que exigen la libertad inmediata de Deinor, Irbin René, Carlos Enrique, Onil y Zara. A ellos.
A los otros, a la Honduras azul, esa necesita escuchar una vez más al profeta Isaías, que lanza advertencias severas contra la complicidad por intereses particulares. Su mensaje condena a quienes callan o se someten a los malvados a cambio de favores, dinero o estatus, advirtiendo que ese beneficio temporal termina en ruina.
El gran profeta de los cristianos le habla a quienes van en caravanas a Palmerola, al Rocío, al Toncontín y a las Palmeras de San Ignacio, le habla a quienes dividen este pueblo entre Sirios y Troyanos.
«¡Ay de los que llaman a lo malo bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz…!». «¡Ay de los que justifican al impío por soborno, y al justo quitan su derecho!»…. Buenas noches.


























