Hoy en esta plaza, en nuestro plantón del primer viernes de agosto, rendimos homenaje anticipado a todas las víctimas de la desaparición forzada cuya memoria honramos a nivel nacional e internacional el 30.
El Día Internacional de las Víctimas de la Desaparición Forzada y el Día Nacional del Detenido Desaparecido son dos acontecimientos que nos hacen nombrar a los responsables de siempre: la CIA, el Pentágono, el MOSSAD, el Batallón de la Muerte y la APROH.
En esas siglas no solamente se esconden Henry Kissinger, Ronald Reagan, John Demetrio Negroponte, los sátrapas argentinos e israelíes, sino también los Ferrari, los Vinelli, los Hawit, los Atala, los Facussé, los Hernández. La escoria que reunió el general asesino de la libertad y de la vida.
Hoy estamos aquí para no olvidar a esos seres perversos en cuyas manos asesinas cayeron hombres y mujeres que amaban verdaderamente a esta Tierra, cuyo ejemplo y dignidad de hace 46 años orientan la vida de miles de personas. Son nuestros seres queridos, auténticos héroes y heroínas de la Patria.
Nadie puede decir lo mismo hoy de la negligente canciller, de la impresentable representante del Estado en la Oficina de Colonias en Washington ni de los tristes licenciados del litigio en el sistema interamericano que faltaron a la cita, aunque hubiera sido para hacer el ridículo.
Honduras viene saliendo de una audiencia temática en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos motivada por los actos delictivos del señor Donald Trump, los millonarios de Próspera, los criminales indultados y las conspiradoras de 7 millones que impusieron a impostores al frente del Ejecutivo y del Congreso tras el golpe electoral contra el pueblo el 30 de noviembre de 2025.
La demanda de los funcionarios hondureños expulsados por juicios políticos sin asidero jurídico y sin reglas, ha tomado el mismo camino del caso ya sentenciado de los magistrados expulsados en 2012 por la influencia de Stone, Brimen y otros CEOs del lobby pirata washingtoniano asociados a los cárteles regionales y a los cálculos de JOH.
El fiscal Johel Zelaya, el consejero electoral Marlon Ochoa y el magistrado Mario Morazán fueron sometidos a juicio político y destituidos por su rol independiente y valiente cuando la estrategia basura internacional era canalizar el odio, el prejuicio y la venganza sin ley nacional ni derecho internacional. Ellos sí son perseguidos políticos.
El análisis presentado en la CIDH refleja una institucionalidad prácticamente inexistente y ello vulnera absolutamente a las personas defensoras de derechos humanos, a las personas funcionarias independientes, y a la población en general.
La llegada prepotente de Juan Hernández a la Corte Suprema, amenazando a testigos y a procuradores, disfrazándose de perseguido, haciéndose el inocente, cortejando funcionarias para recibir trato de ex dictador y privilegios de operador paralelo de la política, dejó una imagen deplorable de una vedette mandona haciéndose inocente ante el Poder Judicial, que aparentemente sólo irrita a Dagoberto Aspra y a Pepe Lobo…
Le falta justicia a Honduras y le está sobrando violencia, y con estos espectáculos televisados en vivo y directo la masacre de Olanchito se quedó como decía el poeta Roberto Sosa formando parte del paisaje. Y eso no da confianza en perspectiva a nadie, y quizás así lo quieran los retornados.
Alertamos al pueblo hondureño que un nuevo grupo privado se disfraza con uniformes del Estado de Honduras para proteger en gran número al imputado de Pandora, robador de 65 millones de lempiras para su campaña en 2013, entre otros crímenes al pecunio. Se trata de una mezcla de elementos nacionales y mercenarios extranjeros que forman anillos de seguridad temiendo la máxima inseguridad para su blanco.
Alrededor de esa infiltración, la persecución política desde el aparato estatal y fáctico avanza contra las verdaderas fuerzas de oposición social y contra las personas de interés político como los ex directivos del Congreso Nacional y el general Roosevelt Hernández, que descubrió y reveló la conspiración criminal dirigida por los actores de la nueva APROH.
Esta Honduras actual no es la que se desea en sano juicio, excepto los criminales y sus patrocinadores que en nombre de sus negocios geo-estratégicos utilizan cualquier carroña humana para sus propósitos como Rosuco, Álvarez, el Zanate, el licenciado, la noche clara, el biónico, la berenjena, el Papi Reymond o el Sisimite del río Grande.
Desde esta plaza llamamos al pueblo hondureño a seguir organizándose, a prepararse para los días críticos que están llegando. Nos toca nombrar, exclamar y declarar.
De los hechos y de los hechores: ni olvido ni perdón.
COFADEH
7 de agosto de 2026. Plaza de Los Pañuelos Blancos.


























