Tegucigalpa.- “La memoria la vamos a preservar, la vamos a conservar, la vamos a socializar, como lo estamos haciendo, para educar hacia el nunca más”, afirma la coordinadora general del COFADEH, Berta Oliva, al dar inicio a agosto, un mes que para la organización representa la memoria, la verdad y la exigencia permanente de justicia para las víctimas de desaparición forzada.
En ese marco, el COFADEH inició el Mes de la Memoria con un recorrido por el Museo Contra el Olvido, un espacio donde la historia de las graves violaciones a los derechos humanos interpela el presente y mantiene viva la demanda de verdad, justicia y garantías de no repetición.
Con el inicio de agosto, donde hay fechas que marcan el calendario cívico nacional y el calendario internacional en materia de derechos humanos, el Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras (COFADEH) reafirma su compromiso con la memoria histórica desde uno de los lugares más emblemáticos del país. Para Oliva, recorrer el Museo Contra el Olvido no solo implica recordar el pasado, sino comprender el presente y asumir la responsabilidad de construir un futuro donde estos crímenes no vuelvan a repetirse.
«Venir aquí respiras profundo, pero además te conecta con el pasado, te ubica en el presente y te obliga a pensar futuro», expresó mientras recorría el lugar que, de acuerdo con testimonios de sobrevivientes e información recopilada por el comité, funcionó como un centro clandestino de detención y tortura durante la implementación de la doctrina de seguridad nacional.
Durante el recorrido, Oliva recordó que el 1 de agosto marca la desaparición forzada de Eduardo Becerra Lanza, un caso que continúa en la impunidad y que representa el inicio de un mes dedicado a mantener viva la memoria de las personas detenidas desaparecidas.
«Nosotros estamos casi convencidas de que la mayoría de los detenidos desaparecidos por motivaciones políticas pasaron por esta casa y por esta cárcel clandestina de tortura, donde fueron sometidos a los peores horrores», afirmó, al explicar que esa conclusión está respaldada por testimonios de sobrevivientes.
Para la coordinadora del COFADEH, el Estado hondureño mantiene una deuda histórica con las familias de las víctimas y con quienes sobrevivieron a la represión política.
«El saldo que Honduras tiene, que el Estado de Honduras tiene con el país, especialmente con los familiares de los detenidos desaparecidos y con los sobrevivientes del horror, es enorme», expresó.
En ese contexto, rechazó cualquier intento de promover el olvido o cerrar ese capítulo de la historia bajo discursos de reconciliación sin justicia.
«Con nosotros no vale que gasten su tiempo, su saliva de borrón y cuenta nueva. La memoria la vamos a preservar, la vamos a conservar, la vamos a socializar, para educar hacia el nunca más».
Oliva sostuvo que preservar la memoria no responde a intereses ideológicos, sino al compromiso con la verdad y con las nuevas generaciones.
«Negarle a las juventudes el derecho a saber lo que se gestó en medio de la implementación de la doctrina de seguridad nacional es negarles parte de la esencia de la verdad».
Asimismo, recordó que agosto también conduce a la conmemoración del 30 de agosto, fecha en que se recuerda el Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas y el Día Nacional de los Detenidos Desaparecidos, una oportunidad para seguir exigiendo verdad y justicia.
Durante su mensaje, también dirigió palabras a quienes participaron en las desapariciones forzadas y aún permanecen en silencio.
«Los que aún quedan vivos andan por ahí, vestidos de casimir, con trajes impecables; solo es su traje, porque su conciencia está manchada. Es tiempo de que hablen sobre lo que hicieron con nuestros familiares y con nuestros detenidos desaparecidos».
La defensora también hizo un llamado a los operadores de justicia para que visiten el Museo Contra el Olvido y conozcan la evidencia histórica que allí se resguarda.
«Que no digan los que están encargados de la implementación de justicia que no tienen pruebas. Si quisieran iniciar un proceso de sanción para romper con la impunidad en nuestro país, este es el lugar a visitar. Aquí las paredes hablan; el espacio habla por sí mismo».
Más allá del museo, Oliva explicó que el trabajo del COFADEH forma parte de un proyecto de vida construido durante décadas para sostener la memoria colectiva.
Recordó que iniciativas como el Hogar Contra el Olvido fueron concebidas para ofrecer un espacio donde las familias puedan reencontrarse con la memoria de quienes fueron desaparecidos. De igual forma, destacó la siembra de un árbol por cada vida arrebatada, como una forma de mantener vivo el recuerdo de cada persona.
«Cultivamos un árbol por una vida que perdimos y ese árbol está en proceso de crecimiento. Nuestras raíces son raíces de vida, porque quien siembra, conserva y protege un árbol está protegiendo la vida no solo de una persona, sino también del entorno».
La coordinadora lamentó que estos esfuerzos hayan sido sostenidos principalmente por la sociedad civil y aseguró que debería ser el propio Estado quien respaldara la conservación de estos espacios de memoria.
«Si tuviéramos el apoyo y el compromiso del Estado, esto no sería ningún sacrificio. Debería ser una decisión del Estado apoyar la restauración y el fortalecimiento de un centro como este», manifestó.
Como parte de esa visión, reiteró que una de las metas del COFADEH es consolidar un Museo Regional Contra el Olvido, al recordar que en ese lugar también fueron detenidas y torturadas personas provenientes de otros países centroamericanos y del continente.
«En estas paredes pasaron compañeros y compañeras salvadoreños, guatemaltecos, costarricenses, argentinos y, por supuesto, hondureños. Aquí no estamos inventando nada; esta es una realidad vivida», señaló.
Oliva también hizo referencia al programa radial Voces Contra el Olvido, que desde hace más de 26 años transmite cada sábado para mantener vigente la memoria de las víctimas.
Según explicó, este esfuerzo también busca desmontar narrativas como la llamada «década perdida», una expresión que, afirmó, fue utilizada para instalar la idea de que no había nada que investigar sobre los crímenes cometidos durante los años ochenta.
«Estamos hablando de memoria, estamos hablando de vida, también hablamos de impunidad, porque eso es lo que ha habido al final de cuentas».
Al concluir, la coordinadora del COFADEH insistió en que la lucha por la memoria no está impulsada por deseos de venganza, sino por la convicción de que solo la verdad y la justicia pueden garantizar la no repetición.
«Aquí no hay venganza, aquí solo hay amor con esperanza. Para tener eso tenemos que tener una memoria fresca y limpia, preparada para las luchas y las grandes luchas».
Con esa convicción, Berta Oliva cerró su mensaje con una reflexión sobre el futuro del país y la confianza en que la verdad terminará imponiéndose sobre la impunidad.
«Un día, no muy lejano, Honduras será libre. Y será libre aunque se opongan, aunque recen, aunque se vistan de blanco. La verdad es la única que va a hacer libre a este país, seguida de la justicia».


























